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GRAN ANGULAR

“Escribimos como una reacción al ambiente”

Foto por: Cortesia/END

Francisco Larios, economista y escritor.

Francisco Larios. Escribe poesía desde niño, traduce a los poetas norteame-ricanos al idioma español, es doctor en Economía, una disciplina que define como abstracta, al igual que la literatura.

Francisco Larios es doctor en Economía, escritor, traductor y profesor en Estados Unidos.  Es originario de Managua.

“Nicaragua es mi país, aunque me fui muy joven siempre es mi referente. Aquí estudié mi primaria y mi bachillerato, incluso aquí realicé parte de mis estudios universitarios”, señala.

Asimismo, manifiesta que en sus recuerdos son inevitables los sucesos que han marcado la historia del país, entre ellos la guerra, los terremotos, además de los viajes que realizó por diversos departamentos, y entre risas asegura que la Managua de su niñez era menos calurosa. 

Graduado de la Universidad Internacional de La Florida, vivió algunos años en Massachusetts y actualmente reside en Florida. 

A pesar de tener su vida establecida en Estados Unidos, anualmente visita Nicaragua. Recientemente vino de vacaciones y presentó su poemario “Sobre la vida breve de cualquier paraíso”, en las tertulias literarias del Festival Internacional de Poesía de Granada,  el  8 de agosto a las 6:30 de la tarde en el auditorio del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.

¿Cuándo se inició en la vida literaria?

Siempre me ha gustado escribir, desde muy pequeño. De hecho siempre he escrito y siempre he leído. Un día me decidí a publicar y ya llevo varios años y varios libros publicados. Aproximadamente publiqué mi primer libro hace 7 años.  

No solo he publicado poesía mía, sino también traducciones de inglés al español, también hago traducciones para portales electrónicos, sin olvidar el material que tengo inédito.

¿Por qué si le gustaban las letras optó por estudiar economía?

A mí inicialmente me interesaba más y todavía me interesa más escribir, pero cuando estaba en Nicaragua pensé que la escritura no tiene muchas perspectivas profesionales para subsistir. Hay  algunos valientes hoy en día que se lanzan y lo logran.

Como de todas formas me han interesado mucho los asuntos sociales y las preguntas económicas terminé optando por estudiar Economía y no me arrepiento, porque he aprendido mucho acerca de cómo funciona el mundo, cuáles son las fuentes de los principales problemas que hay.

Además, la economía te da un entendimiento analítico que es útil en muchas otras disciplinas, es decir, es útil a la hora de pensar, a la hora de usar y desarrollar el intelecto.

¿En qué año migró a Estados Unidos?

Me fui en 1980. Debo decir que nunca es fácil cambiar de país, claro que cuando uno está joven es más fácil, pero nunca es sencillo. A todo el que le toca migrar, a menos que lo haga con un millón de dólares, le toca abrirse camino y todo el mundo lo logra  de una manera u otra. Hay que estudiar o trabajar para lograrlo.

Hay cierto choque cultural pero en realidad la gente termina por adaptarse, es lo que hay que hacer para poder lograr el objetivo.

¿Puede usted hablar de cómo era la discriminación hacia los latinos cuando usted llegó y cómo es ahora, 37 años después?

Desafortunadamente lo que ha pasado es que ha habido un retroceso en los Estados Unidos en cuanto al racismo, y no es un fenómeno único en ese país porque yo digo que en Nicaragua también hay mucho racismo, la gente dice que no, pero para mí es bastante marcado. Sin embargo, el racismo en Nicaragua y en Latinoamérica en general se diferencia del  racismo en Estados Unidos (en ese país es un racismo militante, muy activo, de linchar y matar gente, es muy venenoso).

Los peores aspectos de ese racismo habían venido en retroceso. A partir de las campañas por los derechos civiles se fue estableciendo una serie de modales sociales que implicaba que hablar de una manera discriminatoria de un grupo étnico o religioso se miraba mal, entonces la gente trataba de no hacerlo, porque era criticado.

Sin embargo, el movimiento del presidente Donald Trump y sus aliados se encargaron de que muchos de los que antes se quedaban callados porque era mal visto, ahora se sientan con derecho a expresar su racismo, hoy hay un racismo más en la superficie, la discriminación está sobre la mesa. Esa es una de las cosas más trágicas, un retroceso de esa magnitud, pero hay que decir que hay un Estados Unidos que sí ha retrocedido, pero también hay otro que conserva su posición antirracismo.

¿Cómo logró abrirse campo en el ámbito profesional en los Estados Unidos?

Creo que la fórmula es trabajo y estudio, no hay otra forma de hacerlo. También se logra aceptando las oportunidades que uno pueda encontrar, pues igual que en todas partes las hay.

¿Qué tantas oportunidades se le pueden presentar a un latino?

Pasa que es un país donde hay discriminación, pero es también un país donde hay muchas oportunidades, donde existe mucha gente que no es racista y donde hay mucha riqueza, eso hace posible encontrar el camino idóneo.

Es un país donde hay un intenso racismo en contra de los negros, pero uno ya llegó a ser presidente. El éxito depende de las capacidades de cada uno, sobre todo de la disposición que se tenga para el trabajo.

Lo que uno nunca sabe es hasta dónde hubiera podido llegar si fuera de la mayoría privilegiada, pero sí se sabe que hay obstáculos invisibles al margen de la Ley, por ejemplo para las mujeres y para las minorías étnicas, eso se sabe porque se han hechos estudios, pero eso no quiere decir que el que no sea blanco anglosajón está condenado a la miseria, hay oportunidades y mil maneras de abrirse paso.

¿En qué campo de la economía ha logrado desempeñarse?

He trabajado como consultor en varias compañías y hoy en día hago consultorías por mi cuenta o con un socio, además doy clases en Miami Dade College.

¿Cómo ha sido la experiencia como docente?

He dado clases a diferentes tipos de estudiantes. Siempre es un reto, porque el docente no solo debe dominar la disciplina que está impartiendo, sino que debe aprender a enseñarla, también debe lidiar con las diferencias entre un estudiante y otro, más que todo creo que se debe tener interés personal y disposición para poder enseñar de verdad, no se trata de llegar a hablar una hora, se trata de enseñar de verdad.

¿Cómo logra combinar la economía con la literatura?

No hay ninguna diferencia, es como un continuo. La gente tiene idea de que la economía es como la contabilidad, que es hacer cuentas, pero no, en realidad es una disciplina abstracta, es pensar acerca de los problemas prácticos de las sociedades, pensar qué y cómo vamos a producir, cómo vamos a resolver el asunto de la carencia de seguros médicos o cómo vamos a hacer que las exportaciones aumenten, una serie de preguntas que uno las aborda desde un punto de vista analítico.

Igual, la literatura es abstracción, es idea, es concepto, yo nunca he pensado que haya una gran separación.

¿Cómo define su literatura?

Muchas veces uno escribe algo porque tuvo una conversación con alguien y le dijo una frase que le impactó. Escribimos como una reacción al ambiente, porque sentimos algo o se nos ocurrió algo, es como una manera de llevar un diario o de ayudarse a uno mismo a meditar. 

En ese sentido no hay tema exclusivo, aunque cada persona tiene diferentes inclinaciones. A mí siempre me ha llamado mucho la atención o me ha 

preocupado mucho el ser humano en sociedad, lo que relaciono al hecho de haber estudiado Economía y de leer mucho de sociología, y por supuesto eso tiene que ver mucho con el tema del poder, que es de los que más me ha preocupado.

¿Cómo es el oficio de traducir poesía?

Probablemente es más bonito que el oficio de escribir, porque pienso que es como ser abuelo, al escribir la obra es tu hijo, pero si estás traduciendo es en nombre del autor.

Es un gran reto porque hay que buscar el balance entre traicionar y traducir, pues uno no puede convertir literalmente, por lo que hay que buscar interpretaciones, y muchas veces, sobre todo en poesía moderna hay imágenes que son oscuras, complejas y hay que hacer un gran esfuerzo para meterse en el poema y sentir lo que sintió el autor, a través de la intuición.

Es un ejercicio muy bonito, de mucho esfuerzo, pero hay que buscar muchas referencias tanto culturales como históricas. Hay que hacer algo de investigación.

¿Ha pensado en regresar a Nicaragua?

Sí, claro. De hecho, yo siempre vengo todos los años. Estuve viviendo aquí y trabajando en 1992, estuve en el Incae, pero regresé porque estaba terminando mi doctorado en Economía y se me presentaron mejores oportunidades allá que aquí.

¿Qué es lo más difícil de migrar?

Lo más difícil siempre es informarse de cómo funciona el sistema al que se va. El migrante muchas veces no tiene información básica de cómo funciona el país al que llega, lo que le hace pagar un precio más alto.

Lo que más se extraña es la certidumbre, en tu país conocés el entorno. Cuando te vas a otro lado hay una enorme incertidumbre hasta de cómo se van a resolver las cosas más básicas.