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  • ACAN-EFE

Dos conjuntos de aros olímpicos hechos con neumáticos usados instalados en una de las ciudades más pobres de Río de Janeiro reclaman que los beneficios de los Juegos Olímpicos lleguen también a las zonas más desfavorecidas de la metrópoli brasileña.

Los aros, uno formado por ruedas de automóvil y otro de camión, extraídos de un vertedero, fueron montados y pintados por Janio Feitosa de Oliveira, un vecino del barrio Recantus de Belford Roxo, una de las urbes más pobres y violentas de la zona metropolitana de Río.

Los símbolos olímpicos de goma recauchutada están apostados en una calle polvorienta, transitada por camiones, coches de caballos y rebaños de cabras, a orillas del contaminado río Botas, una vía fluvial que desprende un intenso olor acre y que desagua en la bahía de Guanabara, la sede de las pruebas olímpicas de vela.

Oliveira asegura que pretende llamar la atención de las autoridades para atraer más inversiones para su barrio que, según él, ha recibido "muy poca ayuda" en las últimas tres décadas.

"Yo estoy aquí para ayudar al pueblo, para hacer una ciudad diferente. Del mismo modo que ellos están cambiando allá la ciudad (por los Juegos Olímpicos), yo también la quiero cambiar aquí", explicó Oliveira en entrevista a Efe.

Otro habitante del barrio, José Manuel Ferreira Barbosa, dijo que la zona está "totalmente olvidada" y carece de saneamiento básico o de servicios de salud, y que de los Juegos Olímpicos no ha visto ningún beneficio ni ningún legado.

"En Belford Roxo, aquí no vimos nada de la Olimpiada. Si no fuese por él (Oliveira), solo sabríamos de las Olimpiadas por la televisión", afirmó.

El gobierno regional de Río de Janeiro está prácticamente en bancarrota y el pasado junio decretó el estado de "calamidad pública" y cedió la gestión de varios hospitales al municipio de Río de Janeiro por no poder costearlos.

El creador de los aros de goma, que es pastor evangélico, se cansó de esperar la ayuda gubernamental y se ha encargado de realizar con sus propias manos obras en su barrio, como varias paradas de autobús o un parque infantil, y también tapa los agujeros que se abren en la calle con el paso de los camiones.

También puso una red para capturar la basura que flota por el río y la recolecta él mismo, para evitar que acabe en la bahía de Guanabara. "Todo lo que ellos tienen allá, lo quiero también aquí. Si ellos tienen parada de autobús o autobús con aire acondicionado, yo también lo quiero", comentó.

Oliveira no cuestiona la realización de los Juegos Olímpicos, pues considera que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva quiso "traer algo mejor para Brasil" y hacer que Río de Janeiro sea "reconocido".

Tan sólo pide que, del mismo modo que los responsables de los Juegos Olímpicos se gastan "cien millones por segundo", dediquen un poco de dinero con el que se puede hacer "mucho" por mejorar la calidad de vida en Belford Roxo.

EFEEl propósito de Oliveira, que puntualiza que actúa por deseo de Jesucristo en todo momento, también es llevar un poquito del sabor de los Juegos Olímpicos a su barrio.

Cuenta que después de hacer el primer conjunto de aros, vio por televisión a los turistas fotografiándose junto a los aros que Río 2016 colocó en la playa de Copacabana y entonces decidió hacer un segundo conjunto de aros más grande, con ruedas de camión, para alegrar a sus vecinos.

El próximo miércoles Belford Roxo entrará en el programa olímpico oficial al recibir el paso de la antorcha olímpica, que en su camino entre Grecia y Río de Janeiro, donde arribará el próximo 5 de agosto, ha atravesado cerca de 300 municipios brasileños.

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