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Manifestantes planean tomar las calles de Rio este viernes durante la apertura de los Juegos Olímpicos y abuchear al impopular presidente interino dentro del estadio, instalando un rabioso telón de fondo a las primeras Olimpiadas de Sudamérica.

Con los ojos del mundo puestos en Rio, los brasileños, molestos por la crisis política, la recesión económica y lo que consideran como unos Juegos para los ricos, tratarán de concentrar los focos.

Por la mañana las protestas están programadas afuera del lujoso hotel Copacabana y más tarde cerca del estadio Maracaná, donde el recorrido de la antorcha olímpica terminará con el encendido del simbólico pebetero olímpico.

Las protestas, los choques entre policía y manifestantes a lo largo del extenso peregrinaje de la antorcha por Brasil y los planes para abuchear al presidente interino Michel Temer durante la ceremonia inaugural amenazan con lanzar nubes negras sobre esta inmensa fiesta.

Y aunque se espera que sean apenas unos pocos miles protestando, los manifestantes parecen estar preparados con pasión.

Igualmente determinadas estarán las fuerzas de seguridad que se han desplegado en gran número en Rio y que ya han usado bombas lacrimógenas y bombas de ruido varias veces en los últimos días contra los pequeños grupos de manifestantes que bloqueaban el avance de la antorcha.

"Estos Juegos Olímpicos son una calamidad", afirmó Manuela Trindade, una periodista 'freelance' y profesora de 32 años que planea salir a la calle este viernes.

Dijo que los manifestantes enfocarán su malestar en Temer, que llegó al poder el 12 de mayo pasado tras la suspensión de la presidenta izquierdista Dilma Rousseff, quien podría dejar su cargo definitivamente en las próximas semanas si es hallada culpable de haber manipulado las cuentas públicas.

"Queremos a Temer fuera. Esto fue un golpe", aseguró Trindade a la AFP. "Es muy importante que la gente no se acostumbre a la idea de aceptar este gobierno".

Consultada si temía por estallidos de violencia, Trindade replicó: "Estoy preocupada de que haya represión a las manifestaciones, pero nosotros no podemos tener miedo".

Abucheos y ausencias presidenciales

Temer, que dio un fuerte giro a la derecha al asumir tras la suspensión de la izquierdista Rousseff, será muy probable blanco de silbatinas y abucheos cuando declare abiertos los Juegos Olímpicos este viernes en una ceremonia que arranca a las 20H00 locales (23H00 GMT).

Funcionarios están trabajando para minimizar el impacto de las rechiflas, según la prensa brasileña: Temer pronunciará un discurso muy breve seguido de música a alto volumen.

El mandatario interino afirmó hace pocos días que está "preparadísimo" para recibir abucheos, bromeando con las palabras del escritor brasileño Nelson Rodrigues de que "en el Maracaná se abuchea hasta el minuto de silencio".

A esta tensión política se añade que ni Rousseff ni su predecesor Luiz Inacio Lula da Silva asistirán a la apertura, aún cuando Rousseff supervisó los preparativos y Lula fue clave en el éxito de Rio en ganar el derecho a organizar este megaevento deportivo en 2009.

Rousseff también es muy impopular, pero el juicio en su contra y la ascensión de Temer han alimentado el malestar por los recortes sociales y lo que es visto por muchos como unos Juegos Olímpicos que atropellan a los pobres en beneficio de los ricos.

"Estos Juegos están marcados por la exclusión, la militarización, las expulsiones y el descontrol del gasto público", declaró Guilherme Boulos, líder del Movimiento de Trabajadores sin Techo y columnista del diario Folha de Sao Paulo.

"Las protestas buscan denunciar el gobierno ilegítimo que hay en el país, los riesgos a los derechos sociales con las propuestas llevadas a cabo por el gobierno de Temer y la calamidad olímpica", anunció.

Dura realidad

Cuando Rio se adjudicó la sede de los Juegos Lula retrató la victoria como una señal de que el gigante Brasil se había hecho mayor de edad.

Pero las alegres celebraciones de 2009 se han desvanecido.

Aún cuando los manifestantes de izquierda que se reúnan este viernes serán una minoría, muchos cariocas están desanimados y los Juegos Olímpicos no los hacen sentir mejor.

Un sondeo de la firma Ibope hace una semana señaló que 60% de los brasileños considera que los Juegos traerán más perjuicios que beneficios al país.

"Creo que Temer será abucheado. La situación en el país no es buena, el país está en crisis", declaró a la AFP el agente de viajes Thiago Ferreira, de 26 años.

"Hay muchos beneficios en los servicios públicos, transporte y revitalización del centro de la ciudad que estaba muy abandonado", comentó.

Pero los problemas con la deficiente salud pública, mal financiada, y la rampante violencia urbana permanecen.

"Eso ha sido tapado con los Juegos. En las Olimpiadas todo se verá bien pero después que terminen tendremos que volver a la realidad", añadió. 

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