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El velocista estadounidense Justin Gatlin dijo el viernes reciente que está “hambriento” de gloria ante el desafío de los Juegos Olímpicos de Río-2016, donde tendrá que hacer frente no solo a Usain Bolt sino a la sombra de su pasado con el dopaje.

“Simplemente voy a salir ahí y hacer lo que hay que hacer”, comentó a los periodistas en la concentración de los atletas estadounidenses cerca de Copacabana. “Estos Juegos Olímpicos van a ser especiales. Sé que todos van a venir al máximo, así que tengo que estar seguro de estar preparado”, aseveró.

Gatlin, de 34 años, ha firmado los dos tiempos más rápidos de esta temporada en los 100 metros (9.80 y 9.83), la prueba reina de la velocidad, donde aspira a destronar a Usain Bolt, que llega además con dudas por su estado físico. 

El escándalo de dopaje de Estado en Rusia ha resucitado viejos fantasmas sobre otros atletas que dieron positivo en el pasado y muchos apuntaron directamente a Gatlin, que ha tenido dos suspensiones por ese motivo en su carrera.

“Serán mis terceros Juegos Olímpicos, así que estoy trayendo la despreocupación y disfrute del Justin Gatlin de 2004 y el honor del Justin Gatlin de 2012, una especie de mezcla de ambos”, señaló. “Cuando salga, simplemente voy a celebrar y a disfrutar”, aseguró.

Otos positivos 

Gatlin consiguió sus mejores marcas personales en 100 y 200 metros el pasado año, ya con 33 años, con lo que las especulaciones sobre su relación con el dopaje y los efectos que pudo provocar de manera más o menos permanente en su organismo desataron las especulaciones. Pese a las dudas y las críticas, el velocista neoyorquino prefiere apoyarse en los mensajes de ánimo que recibe de los aficionados.

Los hinchas me transmiten sus buenos deseos para que salga ahí y haga lo que tenga que hacer como estadounidense y como atleta”, dijo cuando le preguntaron cómo encontró la manera de llegar a la élite de este deporte.

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