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Tiene 19 años y ya ha quemado casi todas las fronteras del tapiz, pero a la estadounidense Simone Biles aún le falta una: convertirse en la primera gimnasta que consigue cinco oros en unos Juegos, una carrera por la historia que comenzará hoy con la final por equipos.

Y solo una sorpresa mayúscula podría aguar su esperada gesta a las primeras de cambio. Después de su exhibición en la jornada clasificatoria, donde acabó primera en cinco de las seis pruebas  solo las barras asimétricas se le resisten, la reina de la gimnasia mundial comienza su trayecto dorado arropada por su equipo, que arrasó igualmente el domingo.

Además de encabezar todos los aparatos, el grupo estadounidense metió a dos de sus integrantes (el máximo permitido por las reglas) en todas las finales individuales menos en la de salto, donde la única representante será Biles.

La norma, que prohíbe que un país monopolice la ronda decisiva, fue especialmente cruel con la campeona olímpica del concurso general en Londres- 2012, Gabrielle Douglas, que no podrá defender su corona al terminar tercera de la clasificación del ‘all-around’, por detrás de sus compañeras Biles y Alexandra Raisman.

Douglas, de 20 años  y Raisman, de 22, son las únicas integrantes del quinteto estadounidense que aspiran al doblete, puesto que ya formaban parte del grupo de oro en Londres. 

China y Rusia, por la plata

Segunda clasificada, aunque a un abismo de casi diez puntos de Estados Unidos, China tiene pocas probabilidades de repetir su oro histórico de Pekín-2008, pese a clasificarse en segundo lugar para la final, después de haber quedado fuera del podio en Londres.

La plata de hace cuatro años se la llevó Rusia, que ahora ingresó en la final de Río con la tercera mejor nota, tras la estela de Aliya Mustafina, la gimnasta con más medallas en Londres  y de la joven Seda Tutkhalyan, quinta en la clasificación para el ‘all-around’.

Potencia indiscutible de este deporte, el país de los Urales no ha ganado nunca el oro por equipos siendo independiente, aunque como parte de la Unión Soviética disfrutó de la mayor era de dominación de la gimnasia, acumulando los ocho oros por equipos desde Helsinki-1952 hasta Moscú-1980, además del de Seúl-1988. 

En Barcelona, el gigante desaparecido logró su último título, bajo la bandera del Equipo Unificado. El quinteto ruso luchará además en Río por superar la dolorosa ausencia de la talentosa Viktoria Komova, plata en el concurso general de Londres, que se vio forzada a abandonar la gimnasia por sus problemas de espalda. 

  • 10 medallas de oro en Campeonatos Mundiales ha conseguido la gimnasta estadounidense.

Tampoco estarán en la final las ganadoras del bronce a orillas del Támesis, la tradicional Rumania, que por primera vez desde 1976 no logró clasificar a su equipo femenino para unos Juegos Olímpicos.

La hora de Brasil 

Pero todas las miradas de la Arena Olímpica de Río estarán puestas de nuevo en el quinteto brasileño, que de la mano de las excelentes actuaciones de las debutantes Rebeca Andrade, cuarta en el ‘all around’ -solo por detrás del trío estadounidense-, y Flavia Saraiva, lograron su segunda clasificación a una decisión olímpica, tras la conquistada en Pekín-2008. 

En China, las pioneras brasileñas acabaron la final en la última posición, algo que ahora quieren dejar atrás, arropadas por una hinchada que las adora y que acompaña con gritos y aplausos cada uno de sus ejercicios. 

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