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  • EFE

El amor se ha colado en los Juegos de Río de Janeiro, que apenas empezar se han convertido en telón de fondo de encendidas promesas románticas e incluso peticiones de matrimonio.

La parejas "olímpicas" se multiplican en Río 2016, que ya han batido un récord: Son los Juegos que cuentan con más parejas de deportistas del mismo sexo.

Las protagonistas de la escena más emotiva han sido esta semana Marjorie Enya y su novia, la jugadora brasileño-estadounidense Isadora Cerullo, sobre el césped del estadio de Diodoro.

Al término de un encuentro de rugby femenino, Enya, que trabaja como voluntaria en los Juegos, pasó al terreno de juego, tomó el micrófono, le pidió matrimonio a Cerullo e improvisó una alianza colocando un lazo en el dedo de Isadora antes de que la pareja se fundiera en un beso que ha dado la vuelta al mundo.

Otro beso "viral" es el que le estampó el jugador español de rugby Ignacio Martín, "Iggy", a su esposa Juliet Itoya, saltadora de longitud, ante las cámaras durante la ceremonia inaugural de la cita olímpica, el pasado día 5 en el estado de Maracaná.

Rafaela Silva, la judoca brasileña que se alzó con el oro, es ya un símbolo de la superación en el deporte y ha dejado también alguna de las imágenes más tiernas de los Juegos.

Procedente de la favela Ciudad de Dios, Rafaela cuenta con el apoyo incondicional de su pareja, Thamara, su fan número uno, y quien más ha celebrado su triunfo olímpico.

Las jugadoras británicas de hockey Kate y Helen Richardson-Walsh son el primer matrimonio del mismo sexo, y del mismo equipo, en competir en unos Juegos Olímpicos.

Se conocieron en la infancia pero se enamoraron en Pekín 2008 y Kate rompió su relación con un jugador de hockey para casarse con Helen en 2013.

Ya hicieron historia en Londres 2012, cuando su equipo ganó la primera medalla de hockey para Gran Bretaña en dos décadas y en Río van por el oro.

Los brasileños Felipe Wu y Rosane Budag, de los equipos olímpicos de tiro masculino y femenino, se han convertido en Río en el primer matrimonio heterosexual que comparte habitación en unos Juegos.

Habitualmente, atletas de distinto sexo se mantienen separados en la Villa Olímpica, pero Budag estaba sola en su habitación y la pareja ha podido permanecer unida.

El entrenador húngaro de natación Shane Tusup, esposo de la nadadora Katinka Hosszu, tuvo un doble motivo para festejar cuando su mujer ganó el oro en la prueba de los 400 metros y pulverizó el récord olímpico.

Algunas de las parejas de los deportistas olímpicos prefieren demostrar su amor con hechos.

Es el caso del marino americano Brad Funk, novio de la windsurfista británica Bryony Shaw, que se ha transformado en un experto en la contaminación de la Bahía de Guanabara y se ha dedicado incluso a retirar basuras de las aguas en las que compite su novia.

Las historias de amor entre deportistas en los Juegos Olímpicos dan para llenar varios libros.

Entre las más sonadas, la del tenista suizo Roger Federer y su mujer Mirka, a quien conoció en los Juegos de Sidney.

Mirka asegura que la estrella del tenis la besó el último día del torneo olímpico.

Río dejará también nuevas historias de amor. Por eso, los organizadores repartirán 450.000 preservativos en las máquinas expendedoras de la Villa Olímpica. Dos al día para cada uno de los 10.500 atletas que compiten en los Juegos. Todo un récord olímpico.

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