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El empujón que traté de darle en los 100 mariposa no llegó a tiempo. Finalmente Michael Phelps fue vencido por el desgaste y por el ímpetu del tritón de Singapur Joseph Schooling, quien lo había superado el jueves en una de las eliminatorias (51.41 segundos por 51.60). Una quinta medalla y tercera individual en estos juegos era demasiado para Phelps, todavía dueño del récord mundial con 49.82 segundos. Schooling en su alarde estableció una marca olímpica fabricando oleaje con amenaza de maremoto, registrando 50 segundos con 39 segundos, para derrotar a Phelps, quien llegó igual que el sudafricano Chad le Clos y el húngaro Laszló Cseh, los tres con 51.14, en un cierre electrizante, necesitado de “la cámara clarificadora”.

SCHOOLING NUNCA CEDIÓ

La zambullida, el sumergimiento, la proyección y la salida de Schooling por encima del nivel del agua fueron perfectos. Phelps se atrasó, confirmando que no es un robot y que después de cubrir tanto kilometraje, estaba sometiendo a prueba su fantástica capacidad de recuperación, que el paso implacable del tiempo no parece haber deteriorado. Después del rebote en la pared de los 50 metros, Schooling se mantenía al frente y Phelps comenzó a luchar por no dejar escapar a Le Clos y de Cseh en las pistas centrales. Se necesitaba una remontada épica para robarle el oro a Schooling, pero Phelps, pese a un empeño espartano, solo pudo recortarles al sudafricano y al húngaro en un cierre complicadísimo, para ganar entre una espesa angustia, esa medalla plateada, su número 27 en total, estirando más su grandeza. Hace cuatro años ganó cuatro oros en Londres, precisamente los que tiene conseguidos aquí en Río. -En el 2008, Shooling se tomó una foto con Phelps-

En otras pruebas de mayúscula atracción, la derrota de la húngara Katinka Hosszú en la última brazada de los 200 espalda, superada por la estadounidense Maya Mirado, provocó un gran impacto. La invencible Hosszú perdió vigor llegando a la última pared y Mirado se adelantó con 2 minutos, 5 segundos y 99 centésimas, contra 2:06.05 de Hosszú; en tanto, minutos después, la reina de la pileta, Katie Ladecky, arrasó por Estados Unidos en los 800 metros imponiendo marca mundial con 8:04.79 segundos, destrozando a la británica Jazz Carlin y también a la húngara Boglarka Kapas, para seguir acumulando medallas de oro en estos juegos.

MONSTRUOS BAJO PRESIÓN

Saltando al baloncesto masculino, no sé que pensar con el equipo de la NBA encabezado por Kevin Durant. Está pasando apuros innecesarios por carecer de profundidad en la penetración, pese a disponer de personal y de recursos para resolver. Anoche, frente a un equipo serbio que le jugó sin temor y fue superior tirando desde afuera, el equipo de la NBA se impuso por tres puntos 94-91, viendo fallar a los serbios dos intentos de tres puntos en los últimos 35 segundos. El triunfo anterior sobre Australia 95-80 fue laborioso, pero no tan presionante. Se pensó que con ventaja de 10 y cinco minutos pendientes el equipo de la NBA establecería diferencias, no sufriría tanto para evitar el alargue y la posibilidad de ser sorprendido en el grupo A. Lo cierto es que los estadounidenses atravesaron por dificultades imprevistas para estar 4-0, sin conseguir impresionar, como deberían estarlo haciendo. 

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