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El peso mediano Misael Rodríguez, primer medallista de México en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, es una especie de pariente pobre del equipo de su país, que en algún momento debió pedir dinero en los autobuses para costearse parte de su preparación.

“Las medallas después de ‘botear’ (pedir cooperación monetaria) saben mejor”, dijo Rodríguez luego de derrotar ayer por votación unánime al medallista mundial egipcio Hussein Abdin en una pelea que el mexicano aseguró en los dos primeros asaltos.

Rodríguez, nacido en el norteño estado de Chihuahua el 7 de abril de 1994, llegó a los juegos luego de un ciclo olímpico ganador con medallas de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014 y los Panamericanos de Toronto de 2015, y de ganar el boleto a Río en el Preolímpico de marzo en Buenos Aires.

Antes de esa última competencia el mediano formó parte de una de las historias más tristes del deporte mexicano en lo que va de siglo, en la que el equipo de boxeo se subió a los transportes públicos para pedir dinero ante la falta de apoyo de las autoridades.

Ayer el púgil reconoció que haber llegado a los juegos después de tantos tropiezos sabe mejor, aunque luego fue conciliador y dijo que su dinero siempre estuvo a disposición.

Misael es un peleador con muchas herramientas, que pega duro, pero puede boxear y ayer se movió bien en el cuadrilátero para vencer a Andin, aunque en el tercer asalto pareció desconcentrarse con la emoción de saber que tenía ventaja y el egipcio lo superó.

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