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Regresan los relámpagos a la pista del Estadio Olímpico para dirimir la supremacía en los 200 metros, después de haber estado humeantes anoche en unas estupendas semifinales que dejaron fuera a Justin Gatlin y Yohan Blake, abriendo espacio para un duelo espectacular hoy, persiguiendo a Bolt. Esperen, ¿qué es eso de hacer flotar una intriga? ¡Acaso no sabemos todos que contra vientos y mareas, Usain Bolt será el ganador del oro! Con su asombrosa superioridad, el bólido de Jamaica le ha quitado a las pruebas de velocidad pura, antes tan impredecibles, la belleza de lo inesperado. Hoy, sus retadores se ven empequeñecidos aún estando delante de él por un rato que se convierte en fugaz. Si ocurre eso en los 100 metros, la prueba más breve y vertiginosa, en los 200, Bolt dispone de más tiempo para borrar a su antojo cualquier diferencia, como lo demostró anoche. Así que la incógnita es ¿quién detrás?

GRASSE PUEDE SER

El joven proyectil canadiense De Grasse, parece ser el favorito para la medalla plateada. Su presión sobre Bolt en la misma serie semifinal, se alargó por 175 metros, hasta que el “Monstruo” de la velocidad, estuvo a la orilla, lo quedó viendo sonriendo y dio un paso adelante para mantenerse y registrar 19.78 segundos por 19.80 del canadiense, los dos mejores tiempos. Bolt, cobijado por el cariño creciente del público que lo ovaciona hasta cuando se rasca la cabeza, se desplazó en el carril cuatro como acostumbra, acelerando a fondo al entrar a la curva, diciéndole a los otros ¡Nos vemos! excepto a DeGrasse. Ambos cerraron liberados de presión por lo que se esperan mejores cifras hoy. Muy bien estuvo el panameño Alonso Edwards ganando su serie con 20.07, pero el tercer mejor tiempo fue para el estadounidense LeShawn Merritt con 19.94. Completan el grupo de ocho finalistas, el francés Lemaitre (20.01), el británico Gemili (20.08), el turco Guliyev (20.09) y el holandés Martina (20.10). Gatlin y Blake, quedaron atrás y fueron borrados.

¿QUÉ ES LO INTRIGANTE?

Si pierde Bolt  por uno de esos imponderables, el mundo dejará de girar y Galileo resucitará. Es tan exagerado su favoritismo que eso se cree. Lo único que parece hacer interesante esta carrera es la forma en que Bolt conseguirá su octavo oro olímpico y su triple en 200, como ya lo hizo en 100. ¿Cómo será su despegue? ¿En qué momento se abrirá paso dejando atrás al resto? ¿Qué tipo de cierre ofrecerá? ¿Repetirá la imagen de la llegada en 100 durante los Juegos de Beijing, quitando el pie del acelerador para celebrar? Estamos claros que para Bolt, ese recorrido en menos de 20 segundos, es una eternidad. Tanto por hacer en tan poco tiempo sin sentirse apurado. Con su favoritismo, siendo considerado tan cierto como la ley de la gravedad, nadie piensa que estos 200 puedan ser un Waterloo para el jamaiquino.

Así que en lugar de abrochar cinturones, pónganse de pie, sientan la energía que trasmite, traten de seguirlo con la vista y disfruten de su sencilla espectacularidad.

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