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Uno, fue torbellino en la pileta, el otro, un trueno formidable en la pista; uno, imparable y voraz como un tiburón; el otro, fulgurante como una gacela en proyección; ambos, fabricantes de proezas, lo máximo en estos Juegos realizados en Río. 

¿Quién mejor entre Michael Phelps y Usain Bolt, dos veteranos fabricantes de impactos ampliamente conocidos? Esa pregunta abre espacio a una candente discusión colocando sobre el tapete múltiples consideraciones que incluyen, frecuencia de la presencia de cada uno de ellos persiguiendo lo grandioso, exigencia física, registros en cifras, dimensión de lo conseguido y valoraciones de cara al futuro, sin obviar, las características que diferencian la natación y el atletismo en las especialidades que manejan estos “fuera de serie”. 

Phelps fue creciendo en inmensidad y lo vi convertirse en la figura cumbre de estos Juegos, por encima de Bolt, de la gimnasta Simone Biles y de la nadadora Kathie Ladecky. Este paquete de cuatro atletas, sale de Río con 19 medallas, 16 de oro. Todos han estado cabalgando sobre el potro de la superación, conociendo el dolor desde su infancia, sometidos por la rigidez que impone una disciplina espartana y concentrados en batallar contra el reloj, que se convierte en el enemigo más implacable mientras se intenta atravesar los límites. 

¿POR QUÉ PHELPS?

Tratemos se sentarnos en la butaca de la frialdad. Phelps el mejor porque llegó a Río cobijado por una gigantesca incertidumbre. No sabíamos qué tanto creía en sus posibilidades, el mismo. Consideren esto: se tuvo que esperar hasta el último instante permisible, para incluirlo en el relevo 4 por 100 libre. La explicación, era sencilla: Phelps no nadaba esa distancia en ese estilo desde hace largo rato y la recomendación era, mejor no. Pero prevaleció la corazonada y Phelps estaba en la lista para su debut en Río. ¿Y qué hizo? Como segundo hombre en la rotación, sus 47.12 segundos, fueron el tiempo más rápido adelantando a Estados Unidos y empujándolo hacia la medalla de oro. Ese accionar fue estimulante y lo agigantó. Phelps estaba de regresó haciendo crujir su mandíbula y moviendo sus largos y todavía poderosos brazos como aspas de molino.

  • 31 los años de Phelps, por casi 30 de Bolt que los cumple hoy.

Fue en ese momento que se comenzaron a tejer especulaciones. ¿Sería capaz el ganador de cuatro oros y dos platas en el 2012, de agregar un oro en pruebas individuales? Pensamos ¿por qué exigirle tanto al ganador de 19 oros en total? El color de las medallas no importaba. Que Phelps a los 31 años, para muchos edad de jubilación en natación, se metiera al podio de los medallistas, era suficiente prueba de la continuación de su grandeza. De no haberse retirado un tiempo y desviado hacia zona de peligro en su comportamiento, las posibilidades de Phelps hubieran sido consideradas más viables frente a tantos tiburones jóvenes y hambrientos. “Ya no es el mismo, no tendrá chance” había expresado el sudafricano Chad LeClos, uno de sus fieros rivales, llegando a los 25 años. Se tragó esas palabras. Fue vencido por Phelps. -Usain Bolt se despidió de Brasil con nueve oros-

El tiburón de Baltimore, respondió como un hijo de Neptuno. Ganó el oro en los 200 mariposa con 1:53.36 minutos; agregó otro en los 200 cuatro estilos con 1:54.66, lo que fue calificado como un alarde; contribuyó al oro con grandes actuaciones en los 4 por 200 libre y 4 por 100 combinado, y en un cierre electrizante, con las manos de ambos aullando frente a la pared de llegada, fue superado por el joven Schooling de Singapur en los 200 mariposa conformándose con la plata. Con cinco medallas de oro, una más que en Londres, y esa de plata, Phelps redondeó 23 de oro, tres plateadas y dos de bronce, en Juegos Olímpicos, un reto imposible para las nuevas generaciones.

  • 28 las medallas conseguidas por Michael Phelps en Juegos Olímpicos con 23 de oro, tres de plata y dos de bronce.

BOLT CASO ÚNICO

En la pista, con solo verlo, Usain Bolt impone respeto. Todos los rivales lo ven como la torre Eiffel del atletismo. Y es precisamente los tiempos registrados por sus retadores, lo que me hace ver más grande a Phelps en estos Juegos. Del 9.63 segundos en Beijing al 9.69 en Londres, que le garantizaron medallas de oro en los 100 metros, Bolt solo necesitó 9.81 segundos para superar cómodamente a Gatlin y De Grasse. No entra esta carrera entre las mejores de los 100 metros que se han visto en Olímpicos, pero Bolt consiguió su objetivo, su séptima presea dorada. El fue claro: llegó a Río en busca de tres oros, no de tumbar marcas. Seguramente consciente que no estaba en capacidad de hacerlo.

Con sprinters de 34, 35 y 36 años en finales olímpicas, los casi 30 de Bolt, no eran un freno a su ímpetu, y se fabricó una gran expectación alrededor de los 200 metros, su prueba favorita, la que toma con más tranquilidad por tener el tiempo a su favor. Bolt domina los secretos de cada metro en esa distancia y hace prevalecer más su zancada larga. En semifinales, Bolt cerró riéndose con De Grasse registrando 19.78 segundos, lo que hizo pensar una arremetida suya en busca de superar el récord olímpico de 19.30 segundos en su poder desde el 2008. No fue así, Bolt ganó los 200 con 19.79 asegurando su octavo oro, sorprendiendo al decir que no seguiría corriendo esa distancia en los Mundiales.

En el relevo 4 por 100, como último hombre, vimos la más impresionante proyección de Bolt, garantía de su noveno oro con registro de 37.27 segundos en suma de esfuerzos. Así que cifras en mano, colocando a cada uno en la balanza de las consideraciones, veo a Phelps como el mejor atleta de estos Olímpicos de Río.

  • 9 las medallas de Usain Bolt en Olímpicos, todas de oro. Único velocista con tres coronas consecutivas en 100 y 200 metros.
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