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  • EFE

Brasil cosechó en Río de Janeiro el mejor resultado en unos Juegos Olímpicos, con siete oros, seis platas y seis bronces, pero no cumplió la meta que se había impuesto de convertirse en una potencia olímpica y terminar entre los diez primeros del medallero.

En el cuadro de preseas Brasil quedó decimotercero y mejoró frente al decimosexto lugar de Atenas 2004, que era hasta ahora su mejor ubicación; en número de medallas, las 19 de Río de Janeiro superaron el récord de 17 de hace cuatro años en Londres; y en oros, los siete de Río dejaron atrás los cinco de Atenas.

Y en el balance positivo destaca la anhelada e inédita medalla de oro en fútbol, que fue una obsesión de Brasil durante décadas, y que, en el imaginario del país, borra cualquier frustración.

Pese al avance en todos los criterios de evaluación, a Brasil le faltaron al menos dos oros para alcanzar su meta de terminar entre los diez primeros del medallero. Con otros dos oros, habría terminado octavo.

Brasil regresó de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en la posición 22 en el medallero, con 17 preseas: tres de oro, cinco de plata y nueve de bronce. En Pekín 2008 había ocupado el puesto 23 con 15 preseas: tres de oro, cuatro de plata y ocho de bronce.

En número de oros, sin embargo, el mejor resultado de Brasil era el de Atenas 2004, cuando se colgó cinco.


Para los buenos resultados en Río de Janeiro contribuyeron tanto la condición de local, con una fiel y ruidosa afición que se hizo notar en todos los estadios y pabellones, como el número récord de atletas que, como anfitrión, Brasil consiguió inscribir.

Brasil disputó los Juegos de Río con un récord de 465 atletas -256 hombres y 209 mujeres-, en 41 diferentes modalidades.

Se trata de la mayor delegación en la historia del país, aunque en parte porque muchos se adjudicaron los cupos que el Comité Olímpico Internacional reserva para el anfitrión sin que tenga que disputar la clasificación.

La delegación para Río 2016 prácticamente dobló la enviada a Londres 2012, cuando Brasil compitió con 252 deportistas en 32 modalidades, y superó a la de Pekín 2008, que fue récord con 277 competidores en 31 disciplinas.

Empeñado en convertirse en potencia olímpica en los Juegos que organizó, Brasil hizo en los últimos cuatro años importantes esfuerzos financieros y logístico para darle condiciones de competitividad a sus atletas.

Como fruto de esos esfuerzos el país comenzó a mostrar resultados en las canchas en 2013, cuando los brasileños lograron 27 medallas en campeonatos mundiales o equivalentes en deportes olímpicos.
 

En 2014 fueron 24 medallas y el año pasado 16 preseas pero en menor número de competiciones equivalentes a mundiales.

En los tres años que se siguieron a los Juegos de Londres, Brasil ganó 67 medallas en 15 modalidades, un número muy superior a las 40 conseguidas en los tres años tras los Olímpicos de Pekín: 9 en 2009, 15 en 2010 y 16 en 2011.

La mayor parte de los atletas que obtuvo medalla en Río fue beneficiado por un programa de incentivo del Gobierno, que ofrecía becas, equipos y oportunidades de entrenamiento en el exterior a los que obtuvieran mejores resultados.

El programa de subsidios públicos para deportistas tuvo un costo de 600 millones de reales (unos 180 millones de dólares) y benefició a 6.152 atletas este año.

Gran parte de los medallistas de Brasil es suboficial de alguna rama del Ejército debido a los salarios adicionales que los militares ofrecieron a los atletas de elite que aceptaron el reclutamiento en condiciones ventajosas.

De los 465 miembros de la delegación brasileña, 145 son militares y representaron al país en 27 modalidades deportivas.

Entre los medallistas olímpicos brasileños que pertenecen a las Fuerzas Armadas destacan casi todos los que conquistaron oro: Thiago Braz (salto con garrocha), Alisson y Bruno (voley playa), Robson Conceiçao (boxeo), Rafaela Silva (judo) y Martine Grael y Kahena Kunze (vela).

Igualmente son militares muchos de los que se adjudicaron plata: Felip Wu (tiro), Arthur Zanetti (gimnasia), Ágata y Bárbara (voley playa). Y también la mayoría entre los que levantaron bronce: Arthur Nory (gimnasia), Mayra Aguiar (judo), Rafael Silva (judo) y Poliana Okimoto (natación en aguas abiertas).

Los únicos medallistas de oro que no reciben subsidio oficial o salario militar, la gran excepción, son los jugadores de las selecciones masculinas de fútbol y de voleibol, todos vinculados a clubes profesionales. 

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