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  • AFP

1. La danza de la entrada a la leyenda

Recién finalizada la prueba de los 4x100 m, Usain Bolt entra definitivamente en la historia de los Juegos al sumar su novena medalla, repitiendo en tres juegos consecutivos la victoria en los 100 m, 200 m y el relevo corto. El jamaicano comienza entonces con sus compañeros Yohan Blake, Asafa Powell y Nickel Ashmeade una extraña danza de celebración del triunfo, que bien podría ser un rito de entrada en la leyenda del atletismo.

2. Las lágrimas de rabia e incomprensión

Renaud Lavillenie.

Llegó a Rio con la intención de revalidar su título olímpico en salto con garrocha y se tuvo que conformar con la plata, pero las lágrimas en el podio del francés Renaud Lavillenie no se debieron a la derrota ante el brasileño Thiago Braz, sino a la actitud del público carioca, que no paró de abuchear y silbar al galo. Éste comparó esa actitud con la de los nazis contra Jesse Owens en los Juegos de Berlín-1936 y los brasileños no se lo perdonaron. La pitada fue de tal dimensión que Lavillenie rompió a llorar en el podio, sin ser capaz de entender qué había hecho él para merecer ese trato.

3. Estremecimiento en el Arena Olímpico

Samir Ait Said.

El público que se dio cita en la sede de las pruebas de gimnasia artística se quedó sin respiración durante la jornada de clasificación masculina. El francés Samir Ait Said acababa de saltar el potro, pero en la recepción apoyó mal y sufrió una doble fractura de tibia y peroné. Los aficionados se quedaron helados al ver al deportista en el suelo con la pierna retorcida. Consciente pero conmocionado, el gimnasta fue trasladado en camilla y arropado por los aplausos de la gente. Ya operado, el gimnasta ha prometido volver a Tokio-2020 para ganar el oro.

4. De la lucha por el podio a la cama del hospital

Andranik Karapetyan.

El halterófilo armenio Andranik Karapetyan luchaba por la medalla de bronce en la modalidad de 'dos tiempos' en -77 kg, pero acabo en el hospital. Al intentar levantar 195 kg, al pesista de 20 años parece estallarle el codo. El atleta, cuyos gritos de dolor se oyeron en todo el pabellón, fue evacuado en ambulancia y sedado hacia un centro sanitario. Una imagen que refleja la otra cara del deporte, la de las penalidades que sufren algunos deportistas en busca de la gloria olímpica.

5. El mito convertido en padre

Michael Phelps.

El nadador estadounidense Michael Phelps sumó seis medallas en Rio para completar una colección sin igual de 28 (¡y 23 oros!), lo que le ha convertido en un mito del deporte y el atleta más laureado de la historia. A sus 31 años, y pese a que ya anunció su retirada tras Londres-2012, el 'Tiburón de Baltimore' dijo que sí, que esta vez los de rio serán sus últimos Juegos. A diferencia de hace cuatro años, ahora tiene una razón más para no volver. No quiere perderse detalle del crecimiento de su hijo Boomer, nacido hace solo tres meses y que estuvo en Brasil con su madre Nicoles para ver las últimas brazadas de su padre en una piscina de competición.

6. El sufrimiento para intentar alcanzar la gloria

Yohan Diniz.

El francés Yohan Diniz dio una demostración más de que en el deporte de competición sólo se puede luchar por alcanzar la gloria a base de sufrimiento, a veces incluso más allá de los límites humanos. El plusmarquista mundial tomó la cabeza de la prueba de los 50 km marcha y parecía imparable en su camino al oro, pero a partir del kilómetro 30, cuando aventajaba en casi dos minutos a sus rivales, comenzó a sufrir problemas intestinales, que le obligaron a parar varias veces, alguna incluso cayendo al suelo. Pero no quiso abandonar y acabó la prueba en octava posición, a casi seis minutos del ganador. No tuvo la gloria del oro, pero se ganó el respeto de los aficionados por su espíritu de lucha.

7. Cuando política y deporte se mezclan

CORTESÍA / END

El judo es uno de los deportes más populares de Brasil y el Arena Carioca 2 bulle en la última jornada de competición, en la que participan los pesos pesados de la disciplina. En octavos de final se enfrentan el egipcio Islam El Shehaby y el israelí Or Sasson y el combate llama la atención porque en el pasado, deportistas de países musulmanes se negaron a enfrentarse a rivales hebreos. Pero esta vez el combate se celebra y gana Sasson. Las reglas de este deporte indican que los dos adversarios deben inclinarse después de la pelea en señal de saludo y respeto y suelen darse la mano como gesto de 'fair play', aunque esto no es obligatorio. El Shehaby, derrotado, se niega a dar la mano al israelí y el público le reprende. Las autoridades de este deporte anuncian que estudiarán el comportamiento del norteafricano.

8. Dos mundos en una misma ciudad

Río de Janeiro.

El 5 de agosto Rio inaugura los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica, pero dos años después del Mundial 2014, Brasil está azotada por una grave crisis económica. Sin capacidad económica para poder pagar un billete para el Maracaná, muchos cariocas deben conformarse con ver los fastos por televisión o de lejos, como estos habitantes de la favela Manguerira, una de las zonas más pobres de la ciudad, situada a menos de un kilómetro del mundialmente famoso estadio del que está pendiente buena parte de la humanidad.

9. Dar la cara por el sueño olímpico

Misael Rodríguez.

El boxeador Misael Rodríguez tuvo que mendigar dinero en los autobuses y las calles de la capital mexicana para poderse costear el sueño de participar en unos Juegos Olímpicos. El púgil llegó a semifinales, donde se enfrentó al uzbeko Bektemir Melikuziev en una pelea durísima, en la que el mexicano encajó golpes como el de la imagen, que dan fe de la violencia de este deporte, sobre todo ahora que las autoridades boxísticas decidieron que los púgiles se enfrenten sin cascos de protección.

10. Saludo marcial

Ri Se-gwang.

El norcoreano Ri Se-gwang venció el consurso de salto de gimnasia artística masculina. Durante la prueba dio una muestra asombrosa de imperturbabilidad, no concediendo si quiera una mínima sonrisa al público que le animaba. El único gesto de 'humanidad' llegó en el podio, donde escuchó el himno de su país con os ojos vidriosos y realizando el saludo militar en honor al líder Kim Jong-Un. "(La medalla) no representa nada para mí. Es un regalo que ofrezco a mi país", declaró.

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