29 de julio de 2011 | 00:00:00


Algo nuevo, algo inédito

Ph.D. Ideuca

El Centro de Formación y Desarrollo Juvenil “Juventud” de la Policía Nacional

Juan B. Arríen | Opinión



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El día 14 de julio, Nicaragua vivió un sorprendente amanecer.  Se inaugura el Centro de Formación y Desarrollo Juvenil “Juventud”, de la Policía Nacional, como el espacio donde jóvenes que han transitado por rutas de las drogas, pandillas y delitos, con el entorno hostil que les caracteriza, serán sujetos de un proceso educativo una vez que hayan salido de dichas rutas con el fin de encontrarse a sí mismos, autoafirmarse como personas y adquirir competencias y valores para insertarse como ciudadanos sanos y productivos a la sociedad.

La inauguración de este Centro constituye un hecho inédito, una aventura del espíritu, en manos de la Policía Nacional.  Como tal exigía un acto que correspondiera a su naturaleza, sentido y alcance en el ámbito nacional.

Preside el acto la jefatura de la Policía en pleno encabezada por la Primera Comisionada Aminta Granera, acompañada de su Eminencia el Cardenal Obando y Bravo, los poderes del Estado, Cuerpo diplomático, Representantes de la Cooperación Internacional, los educadores del Centro y muchos invitados especiales.

Enfrente los primeros 200 alumnos con camiseta verde clara, con sus familias, sobre todo madres.  Algo más atrás con camiseta blanca otros posibles futuros alumnos.  Todo rodeado de gente en cuyos rostros se evidenciaba una gran expectación y emoción.

Su Eminencia el Cardenal Obando narra el episodio del evangelio sobre el hijo pródigo dando a entender que en medio de los errores y deslices en la vida siempre cabe un retorno a la casa del padre, a la posibilidad de la rehabilitación y de la inserción con una vida normal en sociedad.  La casa del Padre del Evangelio sería para estos jóvenes el Centro “Juventud” de la Policía  Nacional.

Un alumno agradece a la Policía darle la oportunidad en el Centro que asume ser para él, la Casa del Padre.  Una madre sufrida, pero siempre madre expresa su alegría al ver a su hijo como parte de ese Centro y un representante de la Cooperación Internacional confirma que la semilla ha caído en tierra fértil.  El Centro ya comenzó a generar efectos positivos, una profunda expectación, una visible esperanza.

Cierra el acto la Primera Comisionada de la Policía Nacional Aminta Granera.  Es un momento solemne, importante, en ella, en toda ella se manifiesta la identidad, el ethos, el carácter, la personalidad de la Policía Nacional.  Aminta era la personificación de nuestra Policía, irradiando firmeza, seguridad, temple, claridad, a la par que evidenciaba el espíritu que se desvive en servicio a la comunidad.

No se trata sólo de un servicio operativo de la Policía, se trata de la identificación de su ser y su actuar en, desde y con la comunidad.

La Policía es parte de la comunidad, no es algo ajeno a ella, porque interviene en múltiples acciones, lo es porque se mueve al unísono con el sentir y vivir de la comunidad.  De ahí que siempre prevalezca en ella la prevención, la cercanía, la protección de las personas y de la ciudadanía.

Precisamente el Centro “Juventud” es la expresión más honda y visible del espíritu de la Policía, se trata de acercarse a los jóvenes en situación delictiva, o en situación de riesgo no para castigarlos sino para abrirles el espacio de su regeneración y de su formación.  No se trata de acompañarlos a la prisión sino de acompañarlos a la educación.

La figura y el mensaje de la Primera comisionada fue la síntesis perfecta de lo que significa para Nicaragua el Centro “Juventud” de la Policía Nacional.

El acto rompió filas para la bendición y el corte tradicional de la cinta, recorrer el recinto, ver y comprender las instalaciones y facilidades de los aprendizajes en varias ramas técnicas y sobre todo las posibilidades reales para aplicar el modelo educativo propio, inédito, preparado conjuntamente por el Ideuca y el Departamento de Asuntos Juveniles de la Policía.  En las aulas estaban ya los alumnos y sus tutores esperando a la gente.  Las cámaras agilizaban sus disparos.  El Comisionado General Xavier Maynard se abrazaba con los alumnos en gesto y foto históricos.  ¿Un Comisionado General de la Policía abrazado con los recientes supuestos enemigos, delincuentes? Algo inédito, real, admirable.  Un nuevo amanecer.

Todo era alegría, alborozo, ilusión, esperanza.  El Centro era una realidad, expresión concreta de lo que es y como es el espíritu de la Policía Nacional.

Todo está preparado, todo está hecho para amar y servir.  Un importante mensaje.


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