•  |
  •  |
  • END

En 1972 Saddam Hussein nacionalizó el petróleo iraquí, el que hasta entonces se encontraba en manos de cuatro grandes compañías petroleras occidentales. Treinta y seis años después la EXXON MOBIL, SHELL, TOTAL y BP, y de paso ahora se agrega la CHEVRON, regresan triunfantes a Irak, ocupado desde hace cinco años por el ejército de los Estados Unidos y algunos aliados menores. Lo que siempre fue el elemento principal subyacente en la construcción y venta de un escenario terrorífico de armas de destrucción masiva en manos de Saddam para justificar su derrocamiento y la intervención militar, inútilmente negado por el aparato propagandístico estadounidense, vale decir, asegurarse las inmensas reservas de petróleo iraquí, salta ahora a la vista por si quedara alguna duda. Fuera las máscaras y los pretextos de llevar la democracia a sunitas, chiítas y kurdos. En la cresta de la ola de los altos precios del petróleo, producto de maniobras especulativas a las cuales no está ajeno el capital financiero internacional, es imperativo para Estados Unidos acceder a nuevas fuentes de hidrocarburos. Sin mucha alharaca, el Ministerio del Petróleo de Irak les ha otorgado contratos bajo la fórmula de acuerdos de apoyo técnico por un año, obviando cualquier licitación abierta y sin esperar la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos en discusión en el Parlamento iraquí. El pretexto esgrimido para beneficiar a las mencionadas compañías, otrora dueñas del país antes del advenimiento de Saddam Hussein y sus veleidades nacionalistas, ha sido que sus técnicos y expertos han asesorado al Ministerio durante estos años de ocupación de manera totalmente desinteresada y además gratuita… Pero hay más. Una compañía petrolera de Texas, la Hunt Oil of Dallas, propiedad de un cercano aliado político del presidente Bush, ya había firmado en septiembre pasado un contrato con el gobierno regional del Kurdistán, específicamente con la gubernatura de Nínive, para la explotación del oro negro con el acuerdo tácito del Departamento de Estado, quien no se pronunció ni a favor ni en contra de que compañías estadounidenses gestionaran acuerdos parecidos a pesar del cuestionamiento de tales prácticas por parte del gobierno central en Bagdad. Recordemos de paso que el sr. Hunt es miembro de la comisión de asesoramiento en política extranjera. ¿Tráfico de influencias? Los comentarios los dejamos a su imaginación.

El objetivo confeso es aumentar la producción iraquí de los actuales 2.5 millones de barriles diarios a 3 millones; los planes son de que en los próximos años esto debería aumentar a entre 4 y 6 millones de barriles. Una cláusula estipula que dichas compañías tendrán preferencias a la hora de participar en las licitaciones por contratos firmes, bajo los términos de la ley en proceso de ser aprobada. Actualmente la negociación gira alrededor del pago en petróleo, preferido por las compañías, en lugar de dólares devaluados. ¿Curiosa coincidencia? De ninguna manera. Se señala insistentemente que abogados del gobierno estadounidense a la par de consultores privados fueron los responsables de la elaboración de los borradores de dichos acuerdos. Y por si fuera poco, la Usaid, que actúa bajo contrato del Ministerio del Petróleo como entidad asesora en materia de desarrollo, tuvo a su cargo los comentarios de los documentos… Sin ninguna posibilidad de echar mano a decencia alguna, la Secretaría de Estado por intermedio de su titular, adelantándose a los señalamientos y críticas desde la oposición interna y de la opinión pública internacional, ha declarado apresuradamente que la administración Bush no ha tenido ningún papel en el asunto y que se trata solamente de negocios del sector privado… Un cuarto de millón de iraquíes que perdieron la vida enfrentando primero la invasión y luego luchando desde la resistencia a la ocupación, además de un número cercano a los setenta mil heridos y lisiados, y más de cinco mil marines muertos después, Estados Unidos revela la verdadera naturaleza de su política extranjera. Hoy como ayer la guerra fue y sigue siendo de conquista. Ahora reclama y obtiene impúdicamente su botín de guerra, el petróleo de Irak, para asegurar su sobrevivencia hegemónica. ¿Seguirá en la lista el petróleo de Irán o el de Venezuela hoy en poder de sus pueblos? Continuará…
*Sociólogo.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus