
Este regreso no tiene nada que ver ni con el regreso de Santos “El Toro” Benavides, mi paisano, ni con el regreso de Santo “El Enmascarado de Plata”. Tampoco tiene que ver ni con el regreso del hijo pródigo ni con el regreso de Jesse James. Por consiguiente, este regreso no está relacionado ni con el boxeo ni con la lucha libre, ni con parábolas bíblicas ni con películas de vaqueros. Me refiero al regreso del doctor Luis Benavides al Consejo Supremo Electoral.
Pude haber titulado este artículo “El regreso de Lino Hernández”, “El regreso de Sirias”, etc., pero preferí referirme al doctor Benavides porque fue el primero en regresar, el primero en darse cuenta del criterio jurídico equivocado que motivó su decisión de salirse del CSE una vez que se le venció el período por el cual fue electo por la Asamblea Nacional.
Quiero señalar que no es cierta la aseveración de Arnoldo Alemán de que el doctor Luis Benavides volvió a asumir su cargo de magistrado del Consejo Supremo Electoral porque “la calle está dura”. Me informaron en León que el distinguido abogado leonés no solamente tiene muchos clientes sino que también como abogado goza de la preferencia profesional de los grandes empresarios de occidente. Es evidente que para don Luis su permanencia en el CSE significa un gran perjuicio económico. Debemos reconocer que se trata de un claro e inobjetable ejemplo de sacrificio por nuestra patria.
La enorme preocupación del doctor Benavides por la posibilidad de haber cometido el delito de abandono de la función pública cuando se retiró del Consejo Supremo Electoral lo obligó a hacer un estudio profundo del Derecho Constitucional. Cuando al finalizar su estudio descubrió que el artículo 201 de la Constitución Política de la República de 1987 continuaba vigente lo embargó un sentimiento de culpabilidad por haber abandonado el ejercicio de su cargo. Comentan sus amigos más cercanos que este sentimiento de culpa lo hizo sufrir mucho, pues creía que la historia le reprocharía su conducta. Como hombre apegado a la ley no tuvo más alternativa que rectificar.
En un principio, mediante razonamientos políticos quiso superar este sentimiento de culpabilidad. Al final se impuso su “conciencia jurídica” sobre su “conciencia política”. Hizo un largo estudio del concepto de culpa, haciendo un recorrido desde la antigua Grecia hasta nuestros días. Después de analizar cómo Quinto Mucio Escévola -en latín Quintus Mucius Scaevola- en el siglo II antes de Cristo trasladó jurídicamente a Roma el concepto de culpa de la filosofía griega, empezó a pensar en su regreso al Consejo Supremo Electoral. La verdad es que, en el fondo, el doctor Benavides buscaba evadir ese sentimiento de culpabilidad, pero no pudo. Con el orgullo de un hombre de bien, con su frente en alto y con su conciencia jurídica tranquila tuvo que regresar a sus labores electorales.
Ahora que se acerca el día de la elección de los miembros del Consejo Supremo Electoral –si es que se imponen criterios de racionalidad- el doctor Benavides debe ser reelecto. La Asamblea Nacional debe pedirle a don Luis que se siga sacrificando por Nicaragua, pues sus credenciales morales, jurídicas y políticas son garantía de integridad y transparencia del proceso electoral nicaragüense.
* El autor es abogado.
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