9 de febrero de 2012

Vamos bien con la matrícula escolar, pero ojo con el desinterés y la falta de dinero


“El desinterés por la educación es también síntoma de que la oferta de modalidades educativas no se corresponde con las características y demandas de muchos niños y adolescentes en situación de extra-edad y trabajadores”

Cefas Asensio Flórez | Opinión

Estoy seguro de que la matrícula escolar ha mejorado notablemente, y que las metas de este año se alcanzarán, en especial para la población de 6 a 12 años, ya que hay más de 50 mil niños y niñas con 11 y 12 años estudiando en Secundaria, con lo cual tenemos entre 93 y 95 por ciento de matrícula para esta edad.

¡Bien por este avance! Pero el problema que se enfrenta para ganar la batalla por el sexto grado es el desgrane de la matrícula a lo largo del año escolar, de cuya complejidad el Ministerio de Educación, Mined, parece estar consciente en el Plan Estratégico de Educación 2011-2015.

Sin embargo, voy a detenerme en dos de los principales hallazgos de las dos encuestas nacionales de mayor prestigio en nuestro país: la Encuesta de Medición del Nivel de Vida 2009 y la Encuesta de Demografía y Salud 2007. Las principales razones de inasistencia a clases y retiro de las escuelas entre la población que estudia o ha estudiado en Primaria son: el “desinterés” y la “falta de dinero”.

La encuesta de nivel de vida 2009 declara que el “no interés” (por la educación, evidentemente) es la principal causa de inasistencia a clases con un 23.0 por ciento de los casos. También la encuesta 2007 ya reflejaba que 8 de cada 10 niños y adolescentes dejan de estudiar antes de completar la Primaria, siendo el “no querer o no gustar de la escuela” la principal razón, con un 40.2 por ciento.

¿Por qué se desmotivan los niños, niñas y adolescentes de la educación Primaria? Evidentemente, hay causas propias de la infancia y adolescencia que son pedagógicamente difíciles de manejar para la docencia; especialmente si se trata de niños trabajadores en situación de extra-edad, o que por tensiones familiares, socio-culturales y/o económicas presentan dificultades de aprendizaje. Esto supone un reto para invertir más y mejorar la formación y capacitación continua del magisterio con enfoques y herramientas psico-pedagógicas.

En un artículo anterior trataba de explicar algunos factores expulsores que el mismo sistema educativo tiene; entre ellos: calendarios escolares fijos, pedagogías verticalistas; discriminación sobre niños, niñas y adolescentes con desventajas en los aprendizajes, temas que deben ser de serio análisis en los centros educativos.

Pero el desinterés por la educación es también síntoma de que la oferta de modalidades educativas no se corresponde con las características y demandas de muchos niños y adolescentes en situación de extra-edad y trabajadores, con una visión de la vida rural o urbano-marginal y expectativas de vida independientes. Los desertores o abandonadores de un año escolar, y los que han abandonado los estudios, vienen diciendo al sistema educativo que no les interesa la oferta actual.

Es un desafío para repensar un nuevo diseño de modalidades educativas. Entre ellas: el multigrado rural, en donde se manifiestan las mayores tasas de deserción, y la Primaria acelerada, diseñada para la extra-edad, la cual representa el 40 por ciento del estudiantado, pero que casi no tiene clientela. Sería bueno reconsiderar propuestas cuya aplicación no ha pasado de buenas intenciones, de modalidades con salidas para el mundo laboral. Encontrar metodologías teórico-prácticas para desarrollar competencias y valores, con contenidos relevantes para la vida rural o urbano-marginal.

La otra razón de mayor peso para la inasistencia a clases, y por aproximación a la deserción o abandono escolar es “la falta de dinero” (21.4 por ciento de los casos). A pesar de la aplicación de la política de gratuidad de la educación, una parte importante de los gastos escolares, tales como transporte, dinero para el recreo, uniformes, artículos educativos y textos, continúan recayendo en los hogares. Según la EMNV-2009 se estima un costo familiar promedio anual equivalente a 96 dólares por estudiante.

Parte del problema el Mined lo viene solventando con una cobertura casi total de alimentación escolar y la entrega de paquetes escolares, con lo cual ha elevado la retención escolar junto a otras medidas como el rastreo de potenciales desertores. Pero todavía no es suficiente; se deberían aunar mayores esfuerzos con programas generadores de empleos, dirigidos a los mismos hogares adonde van los paquetes escolares, con los programas emblemáticos del gobierno y del sector privado, a fin de llevar ingresos a los hogares y sostenibilidad de la asistencia a clases.

* El autor es escritor y educador nicaragüense.

imprimir comentar
Compartir:
  • Google Bookmarks
  • Menéame
  • Fresqui
  • Del.icio.us
  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace

Otras noticias en Opinión


Lo más popular

Su comentario ha sido recibido. Nuestro personal lo revisara y determinara si es adecuado publicar su contenido.

Kilómetro 4 Carretera Norte. Managua, Nicaragua   web@elnuevodiario.com.ni

Teléfono: (505) 2249-0499 | PBX/Fax: (505) 2249-0700

GüeGüe - Desarrollo y hospedaje web