Carlos Tünnermann Bernheim
  • 21 Noviembre 2007
La semana recién pasada tuvo lugar en Guatemala la segunda reunión del año 2007 del Consejo Centroamericano de Acreditación de la Educación Superior (CCA).

En esta oportunidad pudo constatarse que este organismo regional, integrado por representantes de todos los sectores interesados en la educación superior del istmo, a saber: universidades estatales y privadas, ministerios de Educación, colegios, profesionales y estudiantes, se encuentra consolidado.  Esto significa que goza de personalidad jurídica y tiene elaborados y aprobados todos los instrumentos técnicos para llevar a cabo su cometido de acreditar las agencias nacionales, regionales y extranjeras de acreditación, que ofrecen servicios de acreditación de instituciones y programas en los siete países del área: Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Panamá.

Los instrumentos técnicos con que ya cuenta el CCA son los siguientes: a) El Manual de Acreditación; b) La Guía de Evaluación; c) El Reglamento de Acreditación; d) El Código de Ética; e) El Glosario; f) El Manual para la Evaluación Externa. Instrumentos y guía, que contiene la guía metodológica para la autoevaluación de agencias y las guías para la evaluación externa y elaboración de informes.

Además, en la reunión de Guatemala, se firmó el Convenio de Acreditación con la primera agencia que ha solicitado al CCA su acreditación. Se trata del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) de Costa Rica, que comenzó a funcionar, como agencia acreditadora de programas de nivel superior, en 1998. Por lo tanto, es el organismo de acreditación más antiguo de Centroamérica.  

De esta manera, el CCA ha dado principio a su primer proceso de acreditación de una agencia nacional, en pleno ejercicio de la competencia que le otorga su Convenio Constitutivo, al cual se adhirió, en la sesión de Guatemala, la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), con lo que llegan a trece las universidades privadas de prestigio suscriptoras del Convenio del CCA. Por Nicaragua lo son: la UCA, la UAM y la Upoli.

Centroamérica, gracias al trabajo serio, maduro y constante de sus sectores académicos y profesionales, ha creado un sistema regional de aseguramiento de la calidad de la educación superior, en el cual concurren todos los sectores interesados y que ha permitido establecer, bajo los auspicios del CCA, una Red de Agencias Nacionales y Regionales de Acreditación, que promueven en Centroamérica el arraigo de una cultura de calidad.

En la reunión de Guatemala, quien estas líneas escribe, considerando que el CCA ya está debidamente consolidado, concluyó su período como Presidente del CCA y como miembro de este organismo pionero.  Fue electo como nuevo Presidente el ex Rector de la Universidad de Costa Rica, Dr. Gabriel Macaya Trejos. La Dra. Maribel Duriez, especialista nicaragüense, fue electa como Primera Vicepresidenta del organismo. Anteriormente, la Dra. Duriez se desempeñó, con singular éxito, como Presidenta de la Comisión Técnica del CCA.

Ojalá Nicaragua, que el año pasado, como parte de la Ley General de Educación, creó su Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación del Sistema Educativo Nacional (CNAE), sepa integrarse adecuadamente a este notable esfuerzo centroamericano en pro del verdadero aseguramiento de la calidad de la educación superior.  Es preocupante que el organismo nicaragüense, en su primera tarea a cumplir, esté generando ya una controversia con el sector académico, representado por el CNU, el Cosup, el Fenup y las llamadas “Universidades No Asociadas”, según constatamos por el pronunciamiento público de estos organismos, en el cual manifiestan a la ciudadanía en general y a la Asamblea Nacional “su desacuerdo con el texto del anteproyecto de ley: “Ley Orgánica del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación para el aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior”, introducido a la Asamblea Nacional por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación”.

La comunidad académica tiene toda la razón, según nuestro análisis cuando expresa que el anteproyecto presentado “muestra serias deficiencias, vacíos y contradicciones técnicas y jurídicas”.  En el campo de los procesos de evaluación y acreditación es indispensable trabajar sobre la base de consensos entre todos los sectores involucrados. Solo así es posible crear un sistema que goce de aceptación y credibilidad. Bien hacen, entonces, los señores Rectores en demandar ese consenso previo y que, mientras tanto, la Asamblea Nacional no de trámite al anteproyecto de ley presentado por el CNAE.

Una Ley Orgánica del Sistema de Evaluación y Acreditación, además de partir de un consenso previo, no debería ser demasiado prolija en sus disposiciones, por cuanto correría el riesgo de convertirse en una camisa de fuerza para futras modificaciones que aconseje la experiencia que en este campo se vaya acumulando.
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