11 de marzo de 2012 | 00:00:00

La situación política actual de Venezuela


“El presidente Chávez está gravemente enfermo. Por razones ético-médicas me limito a recomendarle que se retire de la política y utilice todas sus fuerzas para tratar de vencer a ese tumor maligno. Sospecho que ya es muy tarde”

Francisco Amaya | Opinión



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En Venezuela mucho ha cambiado todo desde que Chávez subió al poder por primera vez en 1998, es decir hace ya catorce años. El presidente Chávez ha sometido a su país desde ese tiempo a diferentes movimientos telúricos que indiscutiblemente han transformado a Venezuela y obligado a la oposición política a refundarse, recrearse y definirse en un nuevo contexto político-económico.

Los partidos tradicionales fueron incapaces de presentar una nueva alternativa política al llamado “Socialismo del siglo XXI”, que no es nada más que el esfuerzo por reivindicar a las clases más desposeídas  a través de una redistribución más justa de las riquezas del país.

Alejémonos de la ilusión de que se trata de un sistema político-ideológico y económico  bien estructurado y compacto, porque no es así. La corrupción a los diferentes niveles del gobierno y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es la principal limitante a este proyecto.

Hugo Chávez ha cometido graves errores, por los que la sociedad venezolana pagará y está pagando un alto precio. Montó su sistema político-ideológico sobre los viejos cauces, ya transitados por otros países ex-socialistas y otros que aún se llaman socialistas como Cuba. Cito solo algunos ejemplos:

El proyecto de preparar al país militarmente contra una posible contrarrevolución le ha costado a Venezuela 24 mil millones de dólares en contratos militares con Rusia. Esto ha permitido entrenar y armar a amplios sectores de la población (entre ellos al grupo llamado Movimiento Revolucionario de Liberación Carapaica), que en caso de un desequilibrio político-social se convertirían en verdaderos polvorines, llevando al país a una guerra civil sin precedentes.

La solución al conflicto de desigualdad social no es ni será nunca militar, sino el resultado de un desarrollo sistemático y organizado de los recursos humanos, científico-técnicos y materiales que posee ese rico país. La inversión en equipos militares en esa magnitud beneficia sólo a los países productores de armamentos.

La abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción no soluciona automáticamente todos los problemas de injusticia social, mucho menos mantiene los niveles de producción suficientes para garantizar las necesidades básicas de la población. Chávez sigue creyendo que esto es posible. La experiencia de los países ex-socialistas Cuba y China lo demuestran. En una de sus últimas declaraciones Hugo Chávez afirma: “El socialismo es científico, el capitalismo es acientífico”. Aquel que parte de estas premisas está destinado a fracasar. No existe el socialismo científico. El modelo impulsado por Brasil y Chile en el cono sur, ha sido hasta hoy, aún en política exterior, más efectivo que el modelo chavista. Los índices de crecimiento lo demuestran.

El movimiento político que ha creado Chávez gira en torno a su figura, a su carisma; él ha hecho todo lo posible por desarrollar un movimiento ego-centrista, y eso tendrá sus costos cuando la figura política de Chávez desaparezca. El PSUV sin Chávez terminaría dividido.

Y aquí hay un punto que no podemos obviar. El presidente Chávez está gravemente enfermo. Por razones ético-médicas me limito a recomendarle que se retire de la política y utilice todas sus fuerzas para tratar de vencer a ese tumor maligno. Sospecho que ya es muy tarde.

En medio de todo este torbellino la oposición venezolana  ha aprendido algunas lecciones. Lo primero: se unieron en un solo bloque político, el MUD (Mesa de la Unidad Democrática), en el cual también participan partidos de izquierda. Comprendieron que el oponente para las elecciones presidenciales de octubre de 2012 debía ser electo por primarias. Ganó Henrique Capriles Radonsky, un político joven, de 39 años, carismático, profesional, gobernador del estado Miranda, el segundo más grande de Venezuela.

El discurso de Capriles rescata lo positivo del proyecto chavista, la unión y la paz entre los venezolanos. Ha logrado provocar a Chávez, sin él dejarse provocar. El manejo psicológico de su campaña muestra una madurez que seguramente va a calar en muchos venezolanos.

La campaña electoral va a estar muy reñida, con un Chávez enfermo y un candidato opositor lleno de vitalidad. Muchos indican que Chávez ganará las elecciones con un pequeño margen de diferencia, pero ese será el inicio del fin de su mandato.

El autor es médico.


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