15 de junio de 2012 | 00:00:00


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¿Cómo aprendemos valores?

Giovanna Daly López | Opinión



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La familia es la fuente original de valores. Todas las personas integrantes de una familia son una fuente directa en la construcción de valores. Los valores que mejor se conservan son aquellos que provienen de familiares con los que se desarrolló una relación cercana y nutritiva, los que nos procuraron afecto, cariño, amor y apoyo. La psicoafectividad es el clima más fértil de valores.

Si queremos conocer el origen de nuestros valores podemos hacer el ejercicio de recordar a esas personas que nos proveyeron de ese alimento espiritual, psicológico y emocional y reconocer qué elementos de ese modelo de ser persona está en nuestra herencia cultural (características, hábitos, cualidades, tendencias comportamentales, etc.).

En nuestra experiencia de familia aprendemos a través del ejemplo cómo se relacionan las personas adultas con las adultas y estas a su vez con las niñas, los niños, adolescentes y jóvenes; la forma de pedir las cosas, de compartir la mesa, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar.

Aprendemos a resolver conflictos a través del diálogo, la comprensión y la buena comunicación, o a través de métodos que implican maltrato físico o humillante en razón de la edad o fuerza física.

También aprendemos el valor del estudio, el trabajo, el cuidado de la salud, el amor y protección al medio ambiente, la puntualidad, el orden, el aseo, la organización, el respeto a las demás personas, el autocuidado, la autoprotección y la bondad hacia uno mismo, entre otros.

La acción de la familia continúa en la escuela por su carácter psicosocial. De la escuela tenemos agradables y no agradables recuerdos, pero los que más abonan a nuestra cultura personal son las expresiones de cariño de la maestra o el maestro que nos brindó una sonrisa, una mirada comprensiva, un abrazo, unas palabras: “tú puedes” y “un sigue adelante”. También abona a esta reserva positiva de valores nuestra convivencia con nuestras compañeritas y compañeritos de clase.

La familia y la escuela son parte de la comunidad en la que los valores encuentran un nuevo espacio. En la comunidad aprendemos cómo se relaciona nuestra familia con las demás familias del barrio, cómo me relaciono yo con mis vecinas, vecinos, amigas, amigos; qué hacemos, a qué jugamos, si conversamos; en fin, disfrutamos de esa vida en comunidad, descartando ser islas dentro de la comunidad.

Desde la experiencia en la casa, la escuela y la comunidad vamos acumulando una serie información relevante o no para nuestras vidas, que se han materializado en nuestra forma de percibir el mundo y de ir tomando nuestras decisiones personales.

En el barrio, asistí de joven a círculos de estudio de jóvenes en pro del desarrollo comunal, conocí la historia de Augusto C. Sandino y me impresionó y marcó mi vida su patriotismo, valentía, humildad y amor por su pueblo; aprendí solidaridad con la gente que más lo necesitaba.

De manera consciente practicamos los valores socialmente aceptados y los valores positivos aprendidos en contextos que nos hicieron sentir bien como personas, con capacidades y potencialidades propias para su desarrollo; sin embargo, en el inconsciente operan otros valores aprendidos que afloran en determinadas circunstancias.

Parte de la riqueza de la vida de cada persona es que puede aprender, desaprender y reaprender, partiendo primero del reconocimiento de la conducta que quiere cambiar; cuál es su pensamiento acerca de ese comportamiento, luego pasar al análisis de las consecuencias positivas que obtendría si mejorara.

Por ejemplo: la comunicación con nuestros hijos e hijas; tal vez en el primer momento no va a ser bien interpretada pero estaríamos dando el primer paso en la superación de una inhabilidad aprendida y sustituyéndola por una comunicación comprensiva.

De todas formas, la manera más cercana y eficiente de generar y desarrollar valores somos cada uno de nosotros en nuestra interacción con los demás. Esa interacción es el mejor espacio para mejorar en forma sostenida nuestros valores.

Para tal fin nuestro Gobierno ha creado la Cartilla de los consejos de la familia, la salud y la vida, en el tema de los valores.

* Socióloga y psicóloga

gdaly21@hotmail.com


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