16 de agosto de 2012 | 00:00:00


Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni

“En Nicaragua cayó el Estado de Derecho”

Sergio García Quintero | Opinión




(Iván Escobar Fornos, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia)

En medio de la más profunda crisis institucional que ha vivido en toda su historia, Nicaragua es gobernada actualmente por un presidente inconstitucional, absolutista y totalitario; generador de una dictadura trágicamente real, que supera en todos sus ámbitos a la oprobiosa dictadura dinástica de los Somoza, a la que derrocó el pueblo vanguardizado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional el 19 de julio de 1979, en una acción armada que portaba entonces como enseña victoriosa un pendón que era síntesis de las dramáticas demandas populares y de los reclamos de justicia, libertad y respeto a la constitucionalidad y al imperio de la ley.

Hoy, al contemplar el desastre y el descrédito de ese orden jurídico que aqueja a la República, agobiada por la más absoluta inseguridad del marco jurídico, la bancarrota aun de los más mínimos valores éticos que conformen un buen gobierno; asolada por el detestable concepto del Estado botín que prevalece en todos los estratos que conforman el gobierno y la indignidad a la que ha sometido a los partidos políticos de “oposición” y a los más importantes sectores económicos y religiosos del país, a los que ha degenerado hasta convertirlos en ridículos comparsas; nos vemos inevitablemente obligados a considerar que todo ha sido inútil: los sufrimientos y sacrificios de nuestro pueblo, las cincuenta mil vidas que se inmolaron en la lucha libertaria y cuya sangre aún salpica y palpita en la bandera azul y blanco que debería seguir constituyendo el más sagrado símbolo de nuestra nación.

Todo se desvaneció en la niebla del camino: el coraje, la entereza, el patriotismo y el sacrificio de nuestro pueblo; todo fue en vano; se desvanecieron también la alegría del diario vivir, la expectativa, la esperanza, la confianza y el optimismo que el futuro ofrecía de poder construir al fin una Nicaragua socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Todo forma hoy parte, nostálgicamente, de “Lo que el viento se llevó”, y aunque no se destaque ahora la figura del capitán Butler, personificado entonces por el inmortal Clark Gable, nos queda al menos la recia figura del doctor Iván Escobar Fornos, magistrado actualmente y expresidente de la Corte Suprema de Justicia, que también fue presidente de la Asamblea Nacional, y quien, el 10 de junio de 1995, cuando la situación política que vivía el país “era menos peor” que la que se vive actualmente, proclamó en una entrevista periodística que publicó el diario Barricada, que “EN NICARAGUA CAYÓ EL ESTADO DE DERECHO”.

Sustentaba su afirmación en los postulados siguientes: “Con la desintegración del Consejo Supremo Electoral, el país quedó prácticamente sin Estado de Derecho. Ha caído el Estado de Derecho en Nicaragua”; “El Poder Judicial está desintegrado también, no tiene los magistrados correspondientes” (lo que yo me permití interpretar como que la Corte Suprema no tiene los magistrados legalmente electos sino solamente usurpadores de dichos cargos). “El Poder Legislativo está acorralado, contra las cuerdas. Su actuación no se puede desarrollar, las leyes se declaran inconstitucionales (y aun la mismísima Constitución); se las veta el Poder Ejecutivo que está a la ofensiva en medio de esta crisis”.

Vale la pena destacar que, en ese tiempo en que se pronunciaba el doctor Escobar Fornos, no había votado declarando él también inconstitucional a la Constitución, ni se había convertido en un magistrado usurpador de su altísimo cargo, como lo son ahora el resto de los magistrados que integran el más alto tribunal de la República.

Como corolario de todo lo expresado en relación al tema tratado, bien podemos afirmar que, podrá haberse llevado el viento al capitán Butler y a Clark Gable; podrá haberse llevado también, entre otras cosas, el decoro nacional, la lucha de la juventud de Nicaragua que se merece un patria más digna; pero mientras el viento no se haya llevado a nuestro capitán Butler: el doctor Iván Escobar Fornos, no todo está perdido; mientras existan hombres en nuestro pueblo como el doctor Iván Escobar Fornos, habrá en Nicaragua la suficiente mística para hacer frente y resolver los problemas que él ya desde entonces vislumbraba y que, ahora, constituyen solamente un dramático y ominoso epitafio sobre el cadáver de la Patria que con tanto patriotismo nos legaron nuestros próceres.

* Abogado


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