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El español en tierras americanas, sin perder su unidad esencial con el europeo, experimenta poco a poco un proceso de diferenciación. Así va perfilando su propia fisonomía, es decir, su manera particular de ver el mundo y de expresar ese mundo con las palabras que mejor le parece.

Veamos, en el terreno lexical, algunos ejemplos de esa diferenciación. Empecemos por las voces que, aun cuando se conocen o se usan esporádicamente en nuestras tierras, tienen una estructura totalmente diferente, como maizal (de España), a veces usado entre nosotros, pero que se prefiere milpa. O el caso del pasto (español), también empleado en Nicaragua, pero con mayor frecuencia zacate. O el saltamontes, que los nicas preferimos chapulín. La fregona (utensilio para limpiar y dar brillo al piso) de la jerga en el español de España, es el lampazo nuestro y el de Argentina.

Hay voces que, aclimatadas ya en nuestros territorios, adquieren un significado diferente. Es el caso de terminal, un sustantivo que significa “lugar de destino o última parada del recorrido de autobuses y otros vehículos colectivos”: “Se emitió un bando municipal en el que se ordenaba el traslado de la terminal de buses”. (L.P. 26/07/03).

Coso, en el español supranacional es la “plaza, sitio o lugar cercado, donde se corren y lidian toros y se celebran otras fiestas públicas”. Pero coso en nuestro país tiene una significación muy restringida: toril, sitio contiguo a la barrera donde se tienen los toros que se van a lidiar: “… lo fue a traer a la orilla de la puerta del coso, lo montó en su caballo, lo paseó a lo largo del palco…” (L.P. 10/08/03).

En el español peninsular, novelero es el “amigo de novedades, ficciones o cuentos”. Pero en nuestro país se refiere al individuo “dado a ver telenovelas”: Roban televisor a “novelera”. (END, 15/09/03). Y en el caso de sirope --que en España es un “líquido espeso azucarado que se emplea en repostería y para elaborar refrescos”-- en nuestro país es el “jarabe de sabores variados que se mezcla con los raspados de hielo”: “… El cliente puede elegir entre miel o sirope de leche, de piña, tamarindo, coyol o grosellas”. (END, 24/10/03).

Algunas palabras se forman por derivación. La mula (persona contratada para trasegar droga) de la jerga en el español de España se hace mulera en Nicaragua: “Las llamadas muleras, contratadas para trasegar drogas, debieran ser objeto de indultos”. (B de N, 19/05/03). Otras, se diferencian por la sufijación; por ejemplo, en el español de España, el “hedor que emana de un cuerpo en descomposición o de una agua estancada” es la tufarada, y en Nicaragua es la tufalera: (END, 11/11/03).

El cambio en algunas palabras se advierte en el género: la vuelta, la bombilla, etc., se hacen masculinos en nuestro país: el vuelto, el bombillo. Igualmente, la sartén del español de España (“coger la sartén por el mango”) en nuestro país es masculino y tiene un empleo generalizado en todos los niveles socioculturales: “El proceso consistió en quemar el sartén durante siete horas con aceite, cebolla y ajo para que ésta tomara olor y sabor”. (LP/14/09/03).

El o la hojaldre de España es la hojaldra de Nicaragua y en general de Hispanoamérica: “…esa señora sólo hacía perrerreque y unas hojaldras...” (LP/23/05/04).

La troj o troje de nuestros campos para guardar los cereales --especialmente los frijoles, el maíz, el trigo y el ajonjolí--, se usa solamente en la forma femenina: Guardate los sacos de frijoles en la troja para que no se mojen en el invierno.

En ocasiones, el masculino en España (el gato) se vuelve femenino entre nosotros: la gata. Y el balastro o capa de grava o piedra triturada que se extiende sobre calles y carreteras para echar el pavimento se hace en Nicaragua balastre: “Todo el pavimento y el balastre fue arrastrado por el agua…” (L.P., 29/07/03)
Otras veces, el género se mantiene, pero el término experimenta una ligera modificación que no pasa de una vocal o una consonante. En el caso de la rampa (plano inclinado dispuesto para subir o bajar por él), en nuestro país mantiene el género, pero se hace rampla. “Ha dicho que a toda costa va a evitar la construcción de la rampla”. (END, 22/08/03, p. 5). El chipote del español estándar y el chichón de los mexicanos se hace en nuestro país chichote, y la chirona (cárcel) de España es la chirola nica.

El rijo (“propensión a lo sensual”) del español estándar se hace en nuestro país rigia o rigio. En las actividades de la ganadería se llama rigia o rigio a la “energía y actividad del caballo”; por ejemplo: El caballo con rigia es excelente para el campo. En el lenguaje coloquial, se refiere a la lujuria de una persona. De ahí se ha formado el adjetivo rigioso (> rijoso, lujurioso): “Es una mujer de esas rigiosas que dicen no lo voy a dejar ir para que esté conmigo”. (END, 03/9/03, p. 6).

Una muestra en el terreno del vocabulario, como hemos visto, de esa lengua que nos vino a América y en donde forjó una personalidad propia, con su riqueza y su identidad.


rmatuslazo@cablenet.com.ni
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