Natalia Chávez Arróliga
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El reclamo argentino por la soberanía sobre las islas Malvinas no es la única demanda de descolonización pendiente en el mundo, actualmente 17 territorios son monitoreados para extinguir el colonialismo de la faz mundial.

Durante el siglo XX, se produjo una gran ola de descolonización a nivel global, que permitió el surgimiento de nuevos Estados-Nación en todo el mundo. 

Si bien África y Asia fueron los continentes más afectados por el fenómeno, en todas las latitudes se alzaron las voces firmes de los pueblos por su autodeterminación a elegir sus formas de gobierno y ejercer su soberanía.

Para acompañar tal proceso y aniquilar el atavismo colonial europeo en el mundo, en 1961 las Naciones Unidas instituyeron la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, conocida también como “Declaración sobre la Descolonización”. 

Un año después, se constituyó el Comité Especial de Descolonización, conformado por 24 países garantes de la aplicación de los principios fundamentales de la declaración. En febrero pasado, Ecuador fue reelegido en la presidencia del comité. Hoy día existen 17 “territorios no autónomos”, como los define la ONU, donde viven unos dos millones de personas. 

Los pueblos “no autónomos” pueden elegir un poder legislativo y un primer ministro, el Poder Ejecutivo es compartido con un gobernador elegido directamente desde la potencia colonial, que toma las decisiones sobre política exterior, militar y comercio internacional, los presupuestos de inversión en infraestructura son generalmente cubiertos por el país colonizador.

Diez de ellos son controlados por el Reino Unido: Anguila, Bermudas, Gibraltar, islas Caimán, islas Malvinas, islas Turcas y Caicos, islas Vírgenes Británicas, Montserrat, Pitcairn y la isla de Santa Elena.  

Tres, por los Estados Unidos: Guam, islas Vírgenes de los Estados Unidos y la Samoa Americana; y dos en manos de Francia: Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa. 

A estos se agregan dos más, que reciben especial atención por parte de la ONU: Puerto Rico, considerado un “Estado libre asociado”, pero no incorporado a Estados Unidos y la República Árabe Saharaui Democrática, ocupada por Marruecos tras la cesión española.

La mayoría de los 17 territorios (10 en total) están incluidos dentro de la lista internacional de paraísos fiscales de la OCDE, revelando un altísimo nivel de vida alcanzado bajo esta organización, a la sombra de la especulación financiera a nivel global. 

Empero, la actualidad de tales territorios no se reduce a su estatus de paraísos fiscales o turísticos. Su sumisión a los gobiernos centrales y movimientos independentistas surgidos a lo largo de los años ha traído numerosos conflictos.

La política plebiscitaria está siendo duramente criticada. Existen casos, como el del referéndum en las islas Malvinas de 2013, cuyo resultado fue evidentemente influenciado por la política colonial de la potencia administradora. 

En otros casos, las promesas de autodeterminación nunca se cumplen, como en la República Árabe Saharaui Democrática, desde 1991, tras la firma de los primeros acuerdos de paz con Marruecos y España.

En varias ocasiones, el derecho internacional ha intentado establecer reglas para la descolonización de los territorios no autónomos sin obtener resultados fehacientes. Basta recordar que la Resolución ONU 2708 de 1970 y concordantes (35/119; 36/38; 37/35; 39/91) establecen la prohibición de instalar bases militares en dichos territorios. 

Irónicamente, su militarización crece o desciende en función de las necesidades geopolíticas de las potencias administradoras y no de las resoluciones internacionales, ignorando la naturaleza “ius cogens” de estas.

A ello se aúna que la mayoría de las acciones multilaterales impulsadas pasan por un anacrónico Consejo de Seguridad de la ONU, dominado por las tres potencias coloniales opuestas a cualquier discusión sobre la situación actual.

El asunto Malvinas resulta de profunda relevancia internacional. Es el único (exceptuando alguna muy débil protesta española por el Peñón de Gibraltar), donde un Estado ha decidido avanzar diplomáticamente en la resolución del conflicto por vías pacíficas. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus