Editorial
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Un paso de trascendencia para la economía de Nicaragua es el acuerdo entre industriales, ganaderos y el gremio agropecuario en general de Nicaragua, suscrito este miércoles, porque busca la estabilidad de la cadena productiva de ganado y carne vacuna, sobre la base de que el éxito de sus operaciones depende de mantener una economía de libre mercado.

Hasta hace poco, los productores de ganado vacuno y la industria exportadora de carne parecían actuar distantes entre sí, aunque en la realidad son sectores que se complementan y si trabajan coordinados pueden crecer de forma sostenida en lo económico. Así como los mataderos requieren los suministros de animales engordados por los ganaderos, estos también se benefician de tener compradores formales que, además, les pueden apoyar con transferencias tecnológicas para mejorar la productividad en las fincas, como ya lo hace la Cámara de exportadores (Canicarne) con algunos miembros de la Federación de Asociaciones Ganaderas (Faganic).

Algo clave en este acuerdo es la suma de esfuerzos para poner fin a distorsiones que afectan a la producción ganadera y la industrialización de la carne, como la subvaluación o sobrevaluación de ganado exportado en pie, que han conducido a competencias desleales entre ciertos operadores.

La exportación de ganado en pie es una actividad propia de la economía de libre mercado, pero tanto ganaderos como industriales se comprometen en su convenio a defender que esa actividad comercial sea realizada conforme a “las leyes, normas fiscales, aduanales y sanitarias” de Nicaragua.

Otro problema que estaría afectando tanto a productores como exportadores es el contrabando de ganado, por puntos ciegos de las fronteras. Eso ha sido denunciado varias veces por representantes de Canicarne y hasta medios de comunicación extranjeros han hecho referencias a ese tráfico ilegal de animales. Por ejemplo, el periódico El Universal, de México, reveló hace dos años que miles de reses, procedentes de Honduras, entran de manera ilegal a Guatemala y luego a los territorios mexicanos de Chiapas y Tabasco, dejando allí ganancias mensuales de hasta 34 millones de pesos (cerca de US$2.16 millones). Se supone que parte de ese ganado llegó a Honduras desde Nicaragua, por contrabando.

Por tanto, Canicarne y Faganic, respaldadas por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), solicitaron al Gobierno que investigue esas denuncias de contrabando de ganado.

Estos sectores empresariales dieron un paso importante para el beneficio de Nicaragua, porque al unirse, además de dar estabilidad al sector ganadero e industrial, incidirán poco a poco en el crecimiento del hato nacional y de las exportaciones de carne, lo que de hecho generaría más empleo. Solo falta que el Gobierno nombre a la contraparte estatal que atendería sus demandas, entre estas resolver las distorsiones que afectan al mercado y garantizar trámites ágiles y apegados a la ley para las exportaciones.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus