Gustavo-Adolfo Vargas *
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Los votantes turcos obstaculizaron el proyecto del presidente, Recep Tayip Erdogan, para imponer la autocracia mediante las urnas. Pese a que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), obtuvo mayor número de escaños, perdió la mayoría absoluta y también el jefe de Estado perdió los comicios; marcando el fin de una era en Turquía.

Tal cambio es clave para el futuro político del país, y quizá para toda la región; como sostiene el corresponsal de la BBC en Estambul, Mark Lowen, “en un volátil Oriente Medio, Turquía importa mucho”. “El camino que tome, la naturaleza de su democracia y los líderes que produzca... todo tiene implicaciones que van más allá de sus fronteras”.

La Agencia de Noticias Reuters, presentó un análisis general: “Erdogan es el principal perdedor porque defendió dos grandes ideas: el cambio a un sistema presidencial y el gobierno de un solo partido”… “otro crucial elemento es el arribo de los kurdos al Parlamento (una minoría de más de 18 millones), por primera vez como partido.”

De obtener los dos tercios (367) de los 550 diputados, podría votar en solitario la reforma constitucional; incluso si obtenía 330 diputados, sometería la moción a referéndum. Sin embargo, tuvo que conformarse con 259 escaños, truncando el sueño presidencialista de Erdogan. El AKP no llegó a la mayoría simple parlamentaria, lo que le obliga a gobernar en coalición.

El Partido Democrático de los Pueblos (HDP), de izquierda y pro-kurdo, marcó la diferencia al lograr por primera vez el acceso al hemiciclo y restar al AKP valiosos escaños para la mayoría absoluta.

La osada decisión de la coalición pro-kurda HDP, de hacer campaña como formación nacional incorporando los derechos de mujeres y homosexuales, le ha granjeado un sorprendente 13% de los votos, superando la formidable barrera del 10% para acceder al Legislativo (78 diputados), será la cuarta fuerza en el Parlamento.

Los dos principales rivales del AKP, el Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata) y el Partido de Acción Nacional (MHP, derecha), obtuvieron un 25.2% de los votos (131 escaños) y un 16.5% (82), respectivamente.

El nuevo Parlamento de Turquía, será el más plural de su historia, ya que kurdos y alevíes (respectivamente las mayores minorías étnica y religiosa) estarán representados a un nivel casi equivalente a su peso poblacional (15% y 13% de los 550 diputados).

Además, habrá más diputados cristianos que nunca y, por primera vez, habrá representantes de la minoría religiosa yazidí, que tendrá dos diputados, y de etnia gitana, con un solo parlamentario, pese a que en Turquía hay unos cinco millones de romaníes.

No obstante, los kurdos, la principal minoría étnica del país (más 15% de la población), quienes hace años sufren el conflicto y la negación por parte del gobierno central, celebraron los resultados como una victoria propia.

El HDP arrasó en las provincias kurdas; gracias a tales resultados, los escaños acumulados permitirán al Partido negociar con mayor fuerza, políticas descentralizadoras y fórmulas de autogobierno en el sureste del país, donde se concentran los kurdos.

Para ello, y a propuesta del fundador del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), Abdullah Ocalan, para superar el 10% de los votos, el HDP se alió con minorías religiosas y otras organizaciones de la sociedad civil, como feministas, ecologistas y otros.

Los analistas explican, que se debe a un trasvase de votos desde el Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata) y que el carismático líder del HDP Selahattin Demirtas, además de lograr alejar al partido de la imagen del “brazo político del PKK”, supo conectar mejor con los jóvenes que participaron en las protestas antigubernamentales de Gezi.

Dermitas, expresó: “Turquía ha cerrado con estas elecciones el debate sobre la dictadura y la presidencia ejecutiva”. “Es la victoria para los que quieren una nueva Constitución pluralista y civil”… “Este el fin de una era”.

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