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A veces nos sentimos atrapados en nuestros problemas de minucia importancia, nos cerramos y hacemos estos problemas ‘’más complicados’’, queremos ser independientes y agarrar la vida por delante, debido a que nos dejamos influenciar por publicidades, películas y malas experiencias, pero hay algo que casi nunca tomamos en cuenta, la opinión de nuestros padres. Esas personas que desde antes de que apareciéramos nosotros en sus pensamientos ya nos amaban. Con solo el hecho de que nos regañen o que nos dejen sin respuesta es una muestra de su preocupación, una muestra de lo importante que somos para ellos.

Hacen todo por nosotros, se sacrifican por nosotros, morirían por nosotros. Son los consejeros de nuestra vida. Aunque existan padres irresponsables que no se hacen responsables de sus actos, seguro que en el fondo se viven lamentando de sus acciones. Eran justamente como nosotros somos ahora, decidiendo qué hacer con sus vidas, cómo seguir adelante. Los que lograron seguir con su vida, siguen adelante no por ellos mismos, sino por nosotros. No nos tomamos las cosas en serio a veces, nuestros padres no estarán por siempre. 

No hay tristeza más grande que ver a nuestros padres sufrir, pero esto realmente lo vemos diario, pasan horas trabajando, todos los días, todos los meses, todos los años, y nosotros ni nos damos cuenta. Cuando llegan a casa con los alimentos de la semana, ni nos dignamos a decirles gracias o al menos a reflexionar lo que hacen. A veces nos quejamos de ellos o se nos hace incómodo hablar con ellos, cuando solo quieren acercarse más a nosotros para que sean parte de nuestras vidas, por eso es que actúan de forma divertida y en algunos casos a nosotros nos parece ridículo. 

Quieren estar pendientes de nosotros, pero nosotros solo queremos salir y tener dinero que ellos nos dan. Ya ni siquiera se come en el comedor, todos comemos por separado. De lo único que estamos pendientes es de nuestro celular.

Nuestros padres o las personas que cuidaron de nosotros son importantes, eso está muy claro. El problema es demostrarlo. Tantas cosas que pasan en nuestra vida ahora que ni siquiera pasamos en casa a veces y ni nos acordamos de ellos.

Deberíamos de ser más considerados para hacer sentir bien a nuestros padres, porque es lo mínimo que podemos hacer. Cada chango a su mecate, por eso puedo decir, quisiera que mis padres se vayan al otro mundo cuando llegue la hora sabiendo cuanto los admiro y amo, y que nunca olvidaré desde el primer recuerdo que tuve de ellos hasta la hora que me toque a mí.

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