Gustavo-Adolfo Vargas *
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Las negociaciones entre representantes del gobierno griego de Syriza, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE) iniciaron hace meses. La crisis griega ha tocado fondo, recayendo la responsabilidad sobre la Troika por su intransigencia. 

Los poderes financieros, con la Troika a la cabeza, se empeñan en poner de rodillas a Grecia; a ello se sumaron los representantes de la Unión Europea, en las negociaciones celebradas durante la última semana en Bruselas. 

El dinero de la “troika” ha ingresado a Grecia solo virtualmente, sirviendo para salvar de la quiebra a sus acreedores, entre los cuales prevalecían bancos alemanes y franceses que paulatinamente han sido sustituidos por instituciones multilaterales, como el FMI y BCE.

El apoyo financiero de la “troika” ha contribuido a la destrucción económica por las austeras políticas implementadas. El PIB ha caído acumulando pérdidas del 27%. El sueldo promedio disminuyó un 35%. Las pensiones de los jubilados se redujeron un 40%. El desempleo ya rebasa 27%.

En el caso heleno, la troika ha presionado con un riguroso programa de privatizaciones; el FMI, develó su insistencia de reducir el 1% del PIB, sus gastos en pago de jubilación e implementación de una reforma para “ampliar la base” del IVA. 

El primer ministro griego Alexis Tsipras rechazó las exigencias de los acreedores, agregando que la economía griega es objeto de un pillaje durante los últimos cinco años y que las demandas tienen origen político.

Socavar al líder de Syriza es la prioridad de los poderes financieros internacionales, desde la victoria electoral en las urnas el pasado mes de enero con un programa que nada tenía que ver con la resignación de anteriores gobiernos griegos. 

Janet Yellen (presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos) advirtió que “la economía mundial podría sufrir significativas perturbaciones si Grecia y sus acreedores no alcanzan un acuerdo”. 

Kenneth Rogoff afirma que es más barato apoyar a Grecia que arriesgar otra ola de incertidumbre; sin someter a Bruselas y las políticas de los bancos alemanes, quienes estaban destruyendo el país.

Noam Chomsky expresó en la cadena Euronews que la deuda de Grecia debe ser condonada al igual que la de Alemania. “En 1953, Europa perdonó la mayor parte de la deuda de Alemania para que fuera capaz de reconstruir los daños de la guerra”.

Recalcó: “La deuda fue contraída en parte por dictadores. Así que en Grecia la dictadura fascista respaldada por Estados Unidos, incurrió en una gran parte de la deuda”.

Paul Craig Roberts considera que Grecia no podrá pagar sus deudas y tarde o temprano se declarará en default, conduciéndola a una reacción en cadena en otros países europeos. Declaró que “como los europeos siguen intentando robar a Grecia para su propio beneficio, los griegos podrían apartarse de Europa, lo que simbolizará el inicio de la caída de la UE, la zona euro y la OTAN”. 

La salida de Grecia del euro significaría un cambio sustancial del sistema de alianzas en el mundo occidental;  las relaciones internacionales adquieren un carácter cada vez más multipolar.

Estos presionan al Ejecutivo heleno, para que acepte un nuevo incremento del IVA y otro recorte de las pensiones, dos puntos álgidos que el presidente se comprometió con su pueblo a no afectar.

Alexis Tsipras se encontró en una encrucijada y convocó a un referéndum para el próximo domingo (05/07/15) para que sean los griegos quienes decidan aceptar las medidas de austeridad que le exige la troika.

Tales cambios son intolerables en un momento de rearme y revitalización de la Guerra Fría; la debacle inicia un efecto dominó, que golpeará a Chipre,  España, Francia, Italia, etc. 

De ahí, que el establishment político europeo esté tratando, por todos los medios, de conseguir la expulsión de Syriza del gobierno griego con  una campaña propagandística orientada a atacar desde todos los flancos posibles.

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