Manuel Espinoza
  •   Managua, Nicaragua  |
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Una nueva página de desestabilización parecida a los escenarios de Georgia, Ucrania, Bielorrusia y Kirguistán aparece en otra exrepública soviética como Armenia. La razón, que de manera rápida movilizó a más de 5,000 manifestantes, que pretendían marchar hasta la casa de gobierno y si es posible derrocar al presidente Serzh Sargsyan, ha sido el incremento de los costos de la energía eléctrica del 17 al 22% anunciados a aplicar a partir del primero de agosto.

Al analizar la actitud de los protestantes, de rehusarse a reunirse con el presidente de la República, no abandonar las plazas y calles, enfrentar a la policía y pedir las sanciones sobre los altos oficiales por el uso excesivo de la fuerza, es fácil deducir, que se trata de otro “golpe blando”, que promueven los EE.UU. en aquellos regímenes que no están bajo su sombrilla de obediencia.

Ya hay victorias en esta acción de geopolítica norteamericana. No solo lograr la excusa natural, que motive y cohesione al pueblo a la protesta. La represión y detención de 200 protestantes y la promesa de la policía de actuar según sea el comportamiento de estos, permite mantener la página abierta de esta situación y ampliarla al campo internacional.

En la voz del director de la oficina para las instituciones democráticas y derechos humanos de la OSCE, se ha expresado la preocupación de la organización sobre derechos de los manifestantes urgiendo “una investigación imparcial” sobre los choques violentos ocurridos.

Antes del pronunciamiento de la OSCE, todo podía ser visto como la reacción natural del descontento social ante el incremento de los costos de la energía eléctrica. Pero desde una perspectiva del análisis geopolítico la situación toma otra forma.

Armenia es un aliado de Rusia en el Cáucaso. Es miembro de la Unión Aduanera junto a Bielorrusia, Rusia y Kazajstán y también miembro desde el 2 de enero  de la Unión Económica  Euroasiática. En la ciudad de Riga, en mayo de este año Armenia se negó a firmar una declaración antirrusa sobre Crimea y las tropas rusas prácticamente vigilan y resguardan  las fronteras de Armenia con Irán y Turquía. Basta con echarle una mirada a un mapa político y con pensamiento geoestratégico ver su posición geográfica con respecto a Rusia y los beneficios que conllevaría tener ahí un régimen pronorteamericano.

La excusa geopolítica de por qué los EE.UU. a través de sus agencias clásicas de cooperación a las ONG como la NED por apenas citar un ejemplo están más que claras, así como está claro por qué las ONG financiadas por esta agencia como “La Elección es Tuya” o “El Comité en Apoyo a Ucrania” juegan un papel dirigente en las protestas.

Con asombrosa rapidez en cuatro días de manifestaciones en las calles capitalinas de Erevan, cuatro ciudades más se han unido en apoyo a los protestantes. Para mucho la rapidez es algo asombroso, así como lo es la cohesión de los manifestantes en su enorme mayoría jóvenes, quienes deben de ser violentamente tratados para obligarlos a ceder terreno en los lugares que ocupan.

Me pregunto en qué etapa está la desestabilización en Armenia. Puesto, que el nivel de posicionamiento de las calles se visualiza en la tercera etapa después de haber logrado mantener y agotar con buenos resultados una línea de crítica sobre problemas sociales, que unifican a la sociedad. ¿Avanzará esta como ocurrió en el Maidan de Kiev en Ucrania? En todo caso las etapas siguientes no son nada alentadoras.

Si bien es cierto los servicios secretos de Armenia, su policía y ejército tienen la escuela socialista, sin embargo esto hasta ahora ha demostrado ser insuficiente en otras exrepúblicas de la URSS. Toco este tema porque aun faltaría saber el grado de cohesión gobierno pueblo. ¿Y qué,  de la madurez de la sociedad ante este tipo de acciones exógenas, que ya  han triunfado en otras exrepúblicas?

Al final, ¿qué tanto conocen los armenios en qué se basa el triunfo para las fuerzas desestabilizadoras y la política EE.UU.? ¿Será solo en el cambio de régimen a uno pronorteamericano o a mantenerlos en el caos completo,  la desintegración territorial y el odio racial como en otros casos hartos conocidos? ¿Qué lecciones debemos nosotros al analizar este tipo de situaciones ya permanentes en el sistema internacional y qué acciones debemos rápidamente tomar? ¿Hay temas en nuestro país que permitan la apropiación de los agentes de la desestabilización y sus operadores hacer lo mismo, que en Armenia?

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