Esteban Solís R.
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Los medios de comunicación de Guatemala abren sus portadas o empiezan sus emisiones  con denuncias, señalamientos, acusaciones y detenciones de funcionarios públicos por supuestos actos de corrupción y que ya se cobró la renuncia al cargo el 8 de mayo de la vicepresidenta Roxana Baldetti (Partido Patriota, PP), a quien vinculan con una poderosa red delictiva que defraudó al Estado a través de Aduanas. Tampoco han pasado desapercibidas las concentraciones y marchas ciudadanas que desde abril de este año vienen exigiendo un alto a la corrupción, la renuncia del presidente de la República,  Otto Pérez Molina, y un cambio de sistema. Hasta el propio mandatario se ha visto envuelto en acciones legales por una acusación en su contra promovida por un diputado de oposición por presuntos actos de corrupción.

Ante este escenario de crisis institucional más de 8.2 millones de guatemaltecos están convocados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para acudir a ejercer su voto el próximo 6 de septiembre, para elegir un presidente, un vicepresidente, 158 diputados al congreso de la República, 338 alcaldes y corporaciones municipales y 20 diputados al Parlamento Centroamericano.  “Políticos y sus socios, empresarios tradicionales, el capital emergente, el crimen organizado, es obvio que este segmento ha sembrado vientos y hoy cosecha tempestades”, dice un extracto de un editorial reciente del diario La Hora en una contundente reflexión sobre el drama político e institucional por el que atraviesa hoy en día Guatemala.

Un encabezado de un artículo del diario Prensa  Libre señalaba hace poco: “La Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig) en Guatemala y el Ministerio Público desbarataron una de las más poderosas redes que operaba dentro de la Superintendencia de Administración Tributaria integrada por funcionarios, exfuncionarios de esa institución y personas cercanas al Gobierno”.  El diario Siglo 21 titulaba el 25 de junio “Causa escándalo corrupción del PP” y el siguiente subtítulo: En 10 meses la Cicig y el Ministerio Público han develado estructuras criminales que operaban en ministerios y entidades descentralizadas.      

En medio de este terremoto político que ha sacudido las estructuras del sistema guatemalteco y en donde la mayoría de las instituciones tienen una desaprobación histórica, la campaña electoral transcurre inmersa en la apatía y el desgano de la ciudadanía que ya no confía en los partidos políticos que dicen a las firmas encuestadoras que después del 6 de septiembre si es que alguno de los candidatos gana en primera vuelta, viene más de lo mismo. Las instituciones religiosas, evangélicas y católicas así como los maestros y las fuerzas armadas, están entre los mejores valorados por la población.

El diputado nicaragüense ante el Parlacen, Daniel Ortega Reyes, presidente del Partido Unidad Cristiana, conocedor de los entresijos de la política guatemalteca, advierte, en afinidad con generadores de opinión chapines, que podría haber una sorpresa el 6 de septiembre porque a como pinta la campaña “podríamos tener una elección a tres bandas”.

Ortega Reyes, quien lleva dos períodos como legislador ante el foro político regional como aliado del FSLN, dijo a este columnista que en conversaciones con colegas parlacénicos, hay una lucha pareja entre el candidato del partido LIDER, centroderecha, Manuel Baldizón y la candidata de centroizquierda, Sandra Torres, de UNE. Observó que la campaña de Baldizón es millonaria, es el único que utiliza tecnología de última generación y eso se refleja por ejemplo en las carreteras y avenidas  con gigantescas vallas en 3D.  La sorpresa puede venir de la candidata de derecha del Partido VIVA, Zury Ríos, que si bien es cierto marca bastante bajo en las encuestas, en las últimas semanas ha tenido un ascenso importante.

El repunte de Ríos, hija del general golpista Efraín Ríos Montt, no le da para ganar pero podría dispersar el voto de la derecha y forzar una segunda vuelta entre Baldizón y Torres, consideran analistas guatemaltecos. El 6 de septiembre gana el que obtenga el 50% más uno de los votos válidos, de no lograrlo, habrá una segunda vuelta el 25 de octubre. El 40% se abstuvo de votar en 2011… quizá esa cifra aumente debido a las circunstancias ya conocidas.

estesor59@yahoo.com