Eddy Zepeda
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La enfermedad de Alzheimer ha sido definida como la pandemia del siglo XXI. La expectativa de vida cada vez mayor, las mejores condiciones sanitarias, el mayor conocimiento de las enfermedades y sus controles, los mayores niveles de educación y cultura son factores de incidencia positiva para que cada vez existan poblaciones de mayor edad en el mundo. La pirámide poblacional acumula en su base población de más de 65 años y las más jóvenes se reducen porcentualmente. En países del primer mundo o desarrollados existe preocupación por la escasez de juventud, y en algunos se incentiva la natalidad (Dinamarca, por ejemplo). Inclusive, en China las leyes sobre número de hijos se flexibilizan ante la longevidad de su población. ¿Quién va a producir entonces?

Otra preocupación real es que a mayor edad existe más probabilidad de padecer procesos neurodegenerativos, demencia (trastorno neurocognitivo mayor) específicamente. Se cree que para el 2050 los afectados en el mundo sean 105 millones de personas. En el 2010 se calcularon 35.6 millones de enfermos, y en lo que respecta a la región centroamericana, la de mayor porcentaje de incidencia esperada (435% de aumento), posiblemente llegarán a 6.37 millones de afectados. 50,000 en Nicaragua: 90% de los casos no son diagnosticados tempranamente, siendo su abordaje terapéutico muy tardío, lo que repercute en su calidad de vida y de las personas en su entorno.

Según costos estimados para la enfermedad, anualmente se puede incurrir en gastos por el orden de los US$1,521 en países pobres como el nuestro, incrementándose hasta US$4,588 en países de ingresos medios y hasta US$17,964 en países de nivel desarrollado. Estos costos incluyen desde medicación, atención de enfermería, alimentación, fisioterapia diversa y atención al entorno familiar/cuidador en la prevención del síndrome de la persona quemada o Burnout.

Es conocido que del 80% al 90% de pacientes son atendidos en sus hogares, ante la falta de programas institucionales integrales. Las instituciones sanitarias no la contemplan entre sus prioridades, razones de tipo económica de por medio. El cuidado informal, asumido por las familias, representa el 56% de los costos en países de bajo ingreso.

Ante toda esta realidad, las Asociaciones de Alzheimer Centroamericanas (Comcaeda) han sugerido a las autoridades sanitarias un trabajo de colaboración, una sinergia para el desarrollo de un plan conjunto que incluya la implementación de los Centros de Memoria, para apoyar a los médicos y ser soporte de familiares y cuidadores. Las Casas de Día en el caso de Nicaragua, donde converjan los Recursos especializados, Calificados y Comunitarios (Cuidadores).

Dichos Centros permitirían además el desarrollo de actividades de investigación y sistematización de conocimientos, obteniéndose estadísticas propias del problema en los países de la región, y poder planificar de manera más efectiva y aterrizada los planes y programas, incluyendo aspectos presupuestarios. Actualmente las estimaciones de incidencia, prevalencia,  costos y demás indicadores son extrapoladas de otras realidades que quizás no sean compatibles con las nuestras.

Considerando al Cuidador como el eje del soporte de la evolución del paciente, se han identificado sus  tres necesidades más importantes a resolver en la actualidad: 1. La Educación continua en temas vinculados con el cuido del paciente y su autocuido 2. El soporte económico 3. El apoyo en el cuido, distribuyendo las cargas de tal actividad para evitar el llamado estado de quemazón o Burnout.

La RED Centroamericana de Asociaciones (Comcaeda) ha definido líneas de acción para ejecutar en los países del área, tarea en la cual debe involucrarse la denominada Triple Alianza para el Desarrollo Sostenible: Estado, Instituciones Privadas y Comunidad (Familias). Las siguientes serían algunas prioridades sugeridas:

1. Creación de planes y políticas gubernamentales.
2. Enfoque en sensibilización a todos los niveles (desde la familia, instituciones y comunidad).
3. Caracterizar la epidemiologia de la enfermedad de Alzheimer en cada país.
4. Establecer normas y procedimientos para promover el diagnóstico precoz y el inicio temprano del tratamiento, que incluya terapias farmacológicas y NO farmacológicas.
5. Crear una política de soporte a los cuidadores.
6. Acceso continuo al tratamiento farmacológico y No farmacológico del paciente y su cuidador.
7. Utilización de recursos socio-sanitarios públicos y privados ya existentes, en la atención del paciente y su cuidador.
8.- Apoyo a la asistencia familiar del paciente.
9.- Apoyo a las Asociaciones de Cuidadores y Familiares (Faden en Nicaragua).
10. Creación de Centros de Memoria o Casas de Día.

El Consenso Centroamericano de Enfermedad de Alzheimer y Demencias Asociadas (Comcaeda) fue firmado por todos los participantes centroamericanos el 8 de febrero de 2014, en Granada. Es importante mencionar que en dicho evento de conformación de la RED regional estuvo presente como testigo de honor  la Dra. Daysi Acosta, expresidenta mundial de ADI. Sirva pues de insumo al Parlacen (Parlamento Centroamericano) y resto de tomadores de decisión para concretizar acciones desde ya previendo que la demencia y sus consecuencias son una realidad inminente a corto o mediano plazo.

 

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