Gustavo-Adolfo Vargas *
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El penúltimo capítulo de un ineludible proceso de normalización de las relaciones entre dos países vecinos, cuyos vínculos fueron suprimidos hace más de medio siglo, es la reapertura de embajadas entre Estados Unidos y Cuba.

El clímax del restablecimiento de relaciones entre ambas naciones, ocurre a medio año de que Raúl Castro y Barack Obama sorprendiesen al mundo, al revelar que durante 18 meses sostuvieron conversaciones secretas para acabar con el extendido periodo de distanciamiento y hostilidades.

Este histórico paso, viene asociado a la solicitud de Obama para que el Congreso estadounidense, derogue las leyes en las que sustenta el bloqueo económico que su país mantiene contra la isla desde octubre de 1960.

Esta injusta, férrea y obsoleta medida, notoriamente reñida con las normas del derecho internacional, ha provocado incuantificables sufrimientos al pueblo de Cuba y  enormes daños a su economía; como lo reconoció el mismo mandatario, lo que ha resultado contraproducente en su propósito de presionar por cambios políticos en Cuba.

La imperfecta puesta en marcha de la República cubana, hipotecada por la Enmienda Platt, que permitía la injerencia de Washington en el proceso político, las propiedades en una Cuba dominada por el capital norteño desde el fin de la colonia española, fue el resultado de la guerra de 1898.

Entre las claves de la mutua decisión de normalizar las relaciones de Estados Unidos con Cuba, anunciada el 17 de diciembre del pasado año por los presidentes Obama y Castro, sobresale la conveniencia de Washington para desembarazarse de un obstáculo para sostener relaciones pragmáticas con el resto del subcontinente latinoamericano.

Tras el 11 de septiembre, el mundo se había tornado en uno mucho más complejo que el compartido con Moscú, durante la Guerra Fría. Los garantes de la seguridad nacional en Washington, sistemáticamente señalaban que otros escenarios diferentes a Cuba eran mucho más importantes.

Por otro lado, la única amenaza sería para Estados Unidos desde el sur, representado por el crimen organizado, el tráfico de drogas y la inmigración descontrolada. Lo último que Washington podía tolerar, era un segundo Mariel.

Entre la incertidumbre de la apertura democrática y la estabilidad, Obama optaba por la seguridad. La presión de la emigración cubana en Estados Unidos, muy distinta en las dos últimas décadas que la que impuso el embargo, ha contribuido notablemente.

El sentimiento de reconciliación entre bandos opuestos que se consideraron enemigos, comenzó a imponerse flexibilizando la dura actitud de notables sectores del exilio.

En Cuba, el ambiente ya era otro. A contrario sensu de su hermano, el pragmatismo de Raúl le permitiría pactar y sellar un acuerdo, sin exigir la supresión de que el embargo fuese eliminado. La precaria situación económica, le sugería un arreglo con Washington.

La intermediación del papa Francisco, hizo el resto. Después de todo, la propia actitud del pueblo cubano, siempre había diferenciado entre la animadversión hacia Estados Unidos, como ente político y su pueblo. La apertura de las embajadas es el punto de partida, pero la normalidad total no será fácil. Todo depende, del uso que unos y otros hagan de los ribetes del embargo.

Tras este significativo paso, es de suponer que Estados Unidos, apresure las medidas necesarias para finiquitar la política de bloqueo que además de funesta para Cuba, ha resultado adversa y onerosa para la sociedad estadounidense, a la cual le han sido severamente restringidos los intercambios comerciales, científicos, culturales, deportivos y humanos con la nación caribeña.

Es loable el éxito de la actual iniciativa, posibilitado en parte, gracias al cambio de percepciones entre la propia población estadounidense, como develan los editoriales de The New York Times, que propiciaron el clima político para el anuncio de las negociaciones.

Para Estados Unidos, el cierre de este ciclo en la historia de las relaciones con la isla, indudablemente representa el legado más relevante de la administración de Obama.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus