Carlos Andrés Pastrán Morales
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”Todo es posible” se nos ha dicho a lo largo de la vida, pero cuando estamos en problemas o afligidos, ya sea por problemas económicos o por no saber qué hacer con nuestras vidas, lo único que pensamos es ”es imposible”. Cuando estamos cortos de edad usualmente nos daban miedo los fantasmas y esas cosas que veíamos en películas de terror o historias de miedo que quizás algún tío o abuelo nos contaban para asustarnos, pasábamos horas sin dormir o nos íbamos al cuarto de nuestros padres. A esa edad no teníamos responsabilidades y no nos importaba nada. Lo curioso es que cuando estábamos pequeños no le teníamos medio a los ladrones, terremotos o ese tipo de cosas que es por lo que en realidad debíamos de haber temido, ya que en nuestro país esto pasa usualmente, sin duda alguna. Cuando estábamos niños la única visión que teníamos del mundo es que los mayores eran felices porque tenían mucho dinero y que los adultos mayores eran felices porque no pasaban haciendo nada, solo dormir. Los niños reflejan una vida llena de felicidad, una vida previa a lo que en realidad es el mundo, una vida llena de temores insignificantes que a lo largo del tiempo ni nos acordamos de ello, una vida color ámbar que refleja belleza pura y amor verdadero a aquello por lo que llorábamos, una vida llena de espíritu y sonrisas que recordaremos y extrañaremos siempre.

Luego llega la juventud, una edad llena de vagancias y experiencias, en donde comenzamos a descubrir quiénes somos y quiénes seremos. No hay nada que nos detenga, a veces somos rebeldes o somos tranquilos. Conocemos personas de nuestra misma edad en cantidad que nos llegan a sentir bien y pensamos que tenemos muchos amigos que siempre van a estar con nosotros. Cuando tenemos un problema de desamor o familiar, recurrimos a dichos amigos y lo único que obtenemos al final es una charla con nuestros hermanos o primos y empezamos a darnos cuenta que la familia es lo primero y lo que al final nos queda, y empezamos a madurar, algunos. Es una vida llena de vicios, la etapa donde hay que decidir qué camino tomar, el del bien o el del mal, una parte de nuestras vidas donde debemos escoger si ser buenos o malos sin saber que esto nos definirá en un futuro, porque pensamos para los demás, no para nosotros mismos. Y la juventud es donde acordamos qué hacer, ya se acabaron los sueños de niños de ser buzos, bomberos, policías, etcétera… Ahora tenemos que decidir qué ser y de qué manera seguiremos adelante. Una de las mejores partes de la vida, y de lo único que tememos es que terminemos nuestra relación con alguna chica, que nos quedemos sin amigos y que haya problemas familiares. Una vida que refleja rebeldía y experiencias amorosas, peleas, cobardías, miedo, lágrimas, que al final nos definen como personas que seremos, que nos hacen madurar y que nos preparan para el futuro. ”Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer”.

Y la etapa de más sacrificio, dedicación y miedosa es la que sigue. De jóvenes teníamos una percepción de cómo será esta vida, pero en realidad no sabemos porque no la hemos vivido. Solo miramos a adultos llenos de frustración, con miedo a perder el empleo, al quedar sin dinero, a no poder defender a la familia, a morir. Vemos en los ojos de los adultos una vida llena de decepciones, lágrimas a escondidas, fatiga, dolor y no sé qué más. Pero no siempre es así, porque también vemos familias felices que siguen adelante y que hacen e hicieron lo correcto y esto nos llena de devoción y nos motiva a tener una familia de éxito, que no hayan problemas y que nunca falte nada. Pero después de todo aún no hemos vivido está parte y no hay que apresurarse, solo prepararse y hacer las cosas bien mientras seamos jóvenes.

La vida está llena de miedos y temores desde que éramos unos niños, miedos que no significan nada pero aún así nos da miedo y no tiene nada de malo, el miedo es solo una sensación de angustia que podemos superar, y en algunos casos es un sentimiento de desconfianza hacia nosotros mismos o algún hecho que pueda salir mal, pero esto no tiene por qué ser así, nosotros, los jóvenes, somos los líderes del futuro, los líderes del mañana y no debemos de tener miedo, y si lo tenemos pues hay que superarlo, tenemos que confiar en nosotros mismos, porque cuando estamos en problemas y llegamos a solucionarlo con paciencia y confianza, el ”es imposible” pasa a un ”todo es posible”.

 

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