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No las he tenido en mis manos, pero mi excelente amigo Günther Schmigalle, una vez que le remití sus datos, logró ubicarlas en bibliotecas. Una es de 1927 y se editó en Alemania; la otra de 1966 y apareció en Francia. Ambas, escasamente citadas, tienen su importancia y la particularidad de que Rubén Darío es el único poeta nacido en Latinoamérica (y, por tanto, de nacionalidad no española) que incluyen.

La primera, compilada por José [Fernández] Montesinos, se titula Die moderne / spanische Dichtung. / Studien und erläuterte / von / J.F. Montesinos / Centro de Estudios Hispánicos / Madrid (Leipzig, B.G. Teuner, 1927). En su prólogo, firmado en Hamburgo, Montesinos agradece a la traductora y a un profesor --ambos alemanes-- que le ayudó en la preparación del texto. Al parecer, su original español quedó inédito. Veintiuno son los autores escogidos: desde Salvador Rueda (1857-1933) hasta Pedro Salinas (1891-1951).

Darío es el segundo entre ellos. Diez suman los poemas que lo representan: “Era un aire suave”, “Sonatina”, “Verlaine”, “Yo soy aquel…”, “Canción de otoño en primavera”, “Marcha triunfal”, “Lo fatal”, “Carne, celeste carne de la mujer”, “Tú que estás…” y “La cartuja”. Sin introducciones parciales a nada poeta, esta antología incluye notas a los poemas e indica su fecha y procedencia. Por estar dirigido a un público de lengua alemana, su estudio preliminar es didáctico y extenso: 118 páginas (los poemas van de la página 120 a la 200). Sin embargo, carece de profundidad. En Darío se limita a subrayar su aristocratismo intelectual. “No fue un poeta para el pueblo --puntualiza--, aunque en el transcurso del tiempo algunos de sus poemas se han hecho populares”. También Montesinos ofrece una bibliografía e índices onomástico y cronológico. Por su contenido, entrecruza el modernismo y la poesía nueva. El estudioso andaluz Alfonso García Morales registra esta obra en su monumental aporte Los museos de la poesía / Antologías poéticas modernas en español, 1892-1941 (Sevilla, Alfar, 2007, pp. 455-456).

Por su lado, la segunda antología --tan rara como la anterior-- fue comentada por el cubano Juan Marinello (1898-1977) en su artículo “Centenario de Rubén Darío” (Ensayos, La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1977, pp. 413-427). Transcribo su párrafo pertinente: “Veo que ahora ha visto la luz una excelente colección de poesía española del siglo XX, localizada por José. Corrales Egea y Pierre. Darmangeat. La antología se abre con una muestra, muy bien escogida de poemas de Rubén Darío. Es el único pasajero del libro nacido fuera de la península. No puede darse un homenaje más dedicado, significativo y justiciero: porque en él está el reconocimiento del que el cantor nicaragüense afirma la autoridad de su gloria en su contribución abundante al tesoro invalorable que es nuestra lengua cuando se ha ganado por el genio del pueblo y de sus cultivadores más sabios, una manera honda y distinta de expresar la ansiedad humana” (pág. 422).

Pues bien, cuatro piezas del poemario cimero de Darío, Cantos de vida y esperanza (1905), figuran en esta amplia selección de Poesía española / Siglo XX (París, Librería Española, 1966): Yo soy aquel…, A Roosevelt y Retratos (I y II), precedidos de una brevísima, pero acertada nota: “Gracias a este nicaragüense --dice en su parte medular--, la poesía española conoció en el filo de los siglos XIX y XX un nuevo e importante Siglo de Oro. Diferentes viajes a España en 1892 y 1898 le pusieron en contacto con los medios literarios  madrileños, sobre cuyo sector más joven influyó poderosamente, convirtiéndole en un principio al modernismo lo mismo que en prosa y en verso. Azul… (1888) y sobre todo Prosas profanas (1896) significaron dos pasos decisivos en la formación de dicho movimiento. / Viajero infatigable, cosmopolita nutrido de cultura universal (si bien no suele llegarle esta de España sino a través de Francia), incorporó a la literatura en lengua española las experiencias e innovaciones del parnasianismo, simbolismo y decadentismo franceses, asimilando sus procedimientos, a veces contradictorios dentro de una original unidad con contenido nuevo…”

En la nota se alude también al culto a la vida casi desesperado de Darío, a su poética, a su sensibilidad ante los problemas de su tiempo y del mundo hispánico. “Su obra se convierte, así --concluye--, en punto de partida de las tendencias que habrán de manifestarse en la poesía española contemporánea”.

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