•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Riéndome de lo ridículos que éramos hace unos cuantos años empecé mi día como cualquier otro, alistándome para ir a la escuela, a la cual estaba tan acostumbrado que ya ni me molestaba ir, con la mente en otro lado y repasando para los sistemáticos mientras me baño, es el sentimiento y la necesidad de estar con los amigos y hablar de casi siempre lo mismo, para refugiarnos en algo y estar cómodos lo que principalmente nos impulsa a ir a la escuela, y si tenemos ganas es porque llevamos una semana de novios con alguna persona.

Fui en el bus escuchando el mismo playlist de siempre, los típicos álbumes de los Beatles o de los Doors o de alguna otra banda de rock viejo, dependiendo del estado de ánimo, observando a los más jóvenes disfrutar de la primera etapa de la juventud y viendo a través de la ventana los mismos lugares que recorremos los 365 días del año, donde recordamos cosas que tal vez nunca volveremos a tener o experimentar y sentimos que vivimos en el pasado y no queremos que el recorrido llegue a su destino, pero ni modo.

Llegamos al colegio y nos encaminamos en la rutina de todos los días: escuchar, practicar y leer, es una pelea entre decisiones de si ponemos atención o nos emprendemos en el viaje al maravilloso mundo de los sueños sabiendo que en cualquier momento nos va a despertar el maestro. 

Al fin y al cabo, lo que aprendemos o hacemos en la escuela se nos olvida hasta el punto en que lo recordamos por unos segundos y se nos vuelve a olvidar perdiéndose en el basurero del cerebro, lo único que queremos es salir lo más pronto posible de secundaria para ser “libres”, sin pensar que en la universidad vamos a querer regresar unos años atrás, y solo pensamos en nuestra fiesta de despedida y ni siquiera sabemos si todos pasaremos el año escolar. 

Después del día "cansado" regresamos a casa, comemos, dormimos, hacemos los deberes y tareas, hacemos más de alguna actividad cualquiera, se hace de noche, cenamos, texteamos, la mente juega con nosotros y pasamos horas y horas pensando en qué haremos al siguiente día, o qué haremos con nuestras vidas o simplemente tratamos de dormir, pero no podemos, y al cabo de un rato llega el sueño a nuestras almas, donde la única pesadilla que tenemos es que suene la alarma para volver a ir a la escuela, sentimos que dormimos solo cinco minutos, nos quejamos de todo y no nos damos cuenta de que tenemos la suerte de poder ir a una escuela, de no preocuparnos de la comida porque siempre va a llegar a nosotros, que tenemos comodidades, lujos, buenos padres quizás, de todo, que otras personas quisieran tener y nunca se quejarían, pero como lo hacemos siempre, de qué nos vamos a preocupar si es lo mismo de todos los días.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus