•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

“Alzheimer espiritual”, así identificó el papa Francisco el comportamiento social de algunos religiosos, durante su visita a Latinoamérica. Padecimiento que sucede en las personas que siendo de un lugar, haber nacido en comunidades alejadas, de centros urbanos y aprender una lengua o dialecto autóctono, una vez que han llegado a las ciudades y viven con comodidades, la mente se les torna gris. Así recalcó: “Cuiden la salud, de no caer en una enfermedad, que es medio peligrosa, no pierdan la memoria, sobre todo la memoria de dónde me sacaron. No se olviden de dónde los sacaron, no renieguen las raíces”.

Se supone que esa es la misión en un pueblo que urge de guías. Esta es una enfermedad mental que daña a toda persona en cualesquier ámbito. 

Alios Alzheimer, siquiatra y neurólogo alemán, describió por primera vez los síntomas de la enfermedad que luego se conocería como Alzheimer. Seis años después publicó sus primeros descubrimientos al observar post mórtem, el cerebro de una paciente.

Esta vez el jefe del Estado Vaticano advierte del nuevo mal mental. Cuando muchos de sus súbditos asumen otras actitudes y describe en los escenarios públicos desde discursos de naturaleza política la conducta real, pero inadmisible.

El mal va más allá de la pena o la vergüenza de los orígenes, optar por renunciar y hasta atacarlos. En los diputados, ocurre es similar. Muchos después de haber asumido el escaño parlamentario, pasan a vivir en Managua, quizá por ser empresarios. Ya no regresan a Bluefields, Río San Juan o Chinandega. Distante quedó el valle, el caserío, las tortillas de la abuela y el rancho con los terneros. Hoy tienen comida express. Esos diputados dicen representar el pueblo, pero parece no ser. Posible sea Alzheimer social. Múltiples necesidades, ante una sociedad vulnerable a cambios radicales se esfumaron con el presupuesto.

Escenarios parecidos ocurren en la universidad, una juventud tecnificada que conlleva a modificar las relaciones sociales e incluso “obliga” a cambiar los escenarios en donde los chavalos nacieron. A cuántos de ellos he notado falsificar dirección y renegar de sus orígenes, hablan distinto y aunque enredados, dicen “tú” y no vos. ¿Cómo pueden decir amar Nicaragua, si no aman Chichigalpa o Bilwi, el pueblo donde viven? ¿Qué se puede esperar de ellas? Pero, llenos de orgullo otra cantidad muy segura presume de su umbral social. 

El llamado del papa Francisco quizá aplique en las personas con espíritu servicial y con “olor a pueblo”, en quienes se les toca con el pétalo del dólar, en los ausentados del pueblo; olvidan a sus feligreses y apenas conocen al sacristán y a su chofer. En aquellos que asumiendo los compromisos, reniegan de ellos y que teniendo designada una parroquia, velan por su empresa personal.

Dicen que más rápido se agarra a un mentiroso que a un ladrón. Y es que muchos humanos somos tentados a renegar y a renegarnos. Mientras otros, nos hacen aterrizar refrescando la memoria “social”.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus