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Poco duró la participación de Nicaragua en el Panamericano de beisbol. Nada que pueda sorprender, dada la escasa infraestructura y promoción deportiva existente en el país.

Como en tantas otras cosas, los resultados deportivos vienen predeterminados por la disponibilidad de recursos humanos y económicos, sin olvidar el factor tiempo.

Preparar buenos deportistas es inversión de años, muchos años. El inicio de la edad deportiva ronda, de media, los siete años, para disponer de deportistas a partir de 12 años, aunque la media de debut en competiciones está en 16-18 años, según deportes.

Hablamos, entonces, de diez años preparando jóvenes para tener deportistas de élite.

Los países que suelen arrasar en los medalleros disponen de una impresionante red de infraestructuras, cuya base está en escuelas y colegios, la inmensa mayoría de los cuales posee sus propias estructuras.

Continúa con redes municipales --los polideportivos-- y departamentales, hasta llegar a los centros de alto rendimiento deportivo, donde son enviados los mejores prospectos.

A ello se agrega un mar de personal especializado, desde entrenadores hasta fisioterapeutas, pasando por expertos en alimentación, según requiera cada deporte.

Países pequeños, como Holanda y Cuba, son potencias deportivas, por el valor que en sus sociedades se da a la práctica deportiva.

Nicaragua está a años luz de esos países.

No obstante, nunca es tarde si la dicha es buena. Nicaragua puede desde ya iniciar el proceso. Basta tomar decisiones, elaborar una política, poner al país a hacer deporte.

 

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