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Una serie de personajes de dudosa credibilidad moral y política están haciendo turismo en Venezuela a costa de humillar y denigrar a su pueblo  en el marco de una gigantesca campaña de descrédito contra sus autoridades y líderes políticos, a quienes señalan de ser los responsables por la falta de democracia y libertades. Esta pretendida indignación por la supuesta  ausencia de democracia de algunos personajes entre los que se cuentan los mexicanos Vicente Fox y Felipe Calderón, el colombiano Álvaro Uribe, los salvadoreños Alfredo Cristiani y Armando Calderón Sol, el brasileño Fernando Henrique Cardoso,  los españoles José María Aznar y Felipe González y otros de menor cuantía política, son parte de una ofensiva planificada por los sectores más obstinados en  Washington para desestabilizar Venezuela, argumentan los dirigentes venezolanos.

En este contexto injerencista y perturbador en el que todavía está vigente el decreto del Presidente  Barack Obama, de que Venezuela es una amenaza  a la seguridad de los EE.UU., de que ya hay un canal de comunicación entre Caracas y Washington para tratar de enderezar sus relaciones, así como el reinicio de un reclamo centenario de Venezuela a Guayana por la zona del Esequibo, un territorio de más de 159,000 kilómetros cuadrados, rico en reservas naturales, los venezolanos acudirán a elecciones el 6 de diciembre para renovar la totalidad de los 167 escaños de la Asamblea Nacional.

Hace pocos días el Defensor del Pueblo, Tarek  William Saab, decía, a propósito de la romería de políticos latinoamericanos y europeos al país sudamericano para exigir la libertad de varios políticos de oposición que guardan prisión, lo siguiente: “aquí parece que cualquiera cree que esto es un potrero, que puede llegar por el aeropuerto, convocar a los medios de prensa, humillar, denigrar al hombre y la mujer venezolana y retirarse como parte de un turismo en contra de un país”. Turismo ruin, interpretó al respecto.

Por supuesto que todo este teatro no solamente tiene actores internacionales, también cuentan los locales, una oposición conservadora que añora el poder del que fue desplazada hace 17 años cuando el extinto Presidente Hugo Chávez ganó su primera de las cuatro elecciones en las que se postuló. La derecha tiene prisa, para este sector solamente hay democracia si está en el poder. Ha tratado de acorralar al Presidente Nicolás Maduro, ha intentado los atajos (golpes), ha desatado una guerra económica o intentado retomar la lucha callejera por recomendaciones de un “prestigioso” sociólogo de una escuela de estudios superiores, y no ha podido. Está clara que Maduro y el gobierno bolivariano tiene respaldo popular y mayoritario.

Pienso  que es pertinente traer a cuenta lo que expresara sobre la situación política de Venezuela el carismático expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, que podría interpretarse como  una sana advertencia  de los líderes bolivarianos porque estarían cayendo en la trampa tendida por la derecha.  Esto es lo que dijo Pepe Mujica: “Creo que hay un interés en ir preso en Venezuela. Es una técnica, es la forma de luchar de la oposición. Inducen al Gobierno a pasarse de la raya. Le crean una contradicción internacional notable y estos bobos entran. Se los he dicho a ellos. Es un error”.

El diario de izquierda mexicano La Jornada remataba  sobre estas mismas expresiones de Mujica señalando que en las palabras del exmandatario había un  principio de sensatez que debiera  ser atendido: si en los sectores de la oposición política venezolana hay un designio político por hacerse encarcelar para socavar la imagen del Gobierno, las autoridades venezolanas estarían cayendo en una trampa peligrosa. En caso contrario, no hay razón para mantener presas a personas conocidas, más que por otras razones, por su oposición al Gobierno.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados intentarán  hacerse con la mayoría absoluta de las 167 curules y seguir profundizando la revolución bolivariana en lo social y lo económico, fundamentalmente. Cuentan con sólidos argumentos para hacerlo. Ah! la derecha exige observación electoral de la ONU y la OEA, pero la autoridad electoral ha dejado claro que ese proceso será acompañado por una misión de Unasur.

 

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