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En 2013, la energía hidroeléctrica aportó tres cuartas partes de toda la electricidad renovable y casi una sexta parte de la electricidad a nivel global. Según el Consejo Mundial de Energía, la capacidad hidroeléctrica total instalada en el mundo ha aumentado un 27% desde 2004.

Debido a que más de la mitad de la capacidad hidroeléctrica puesta en servicio en 2014 se encuentra en China, no es casualidad que el quinto Congreso Mundial de Energía Hidroeléctrica se realizara en Pekín en mayo de 2015. Alrededor de 1,000 líderes empresariales, funcionarios gubernamentales de alto nivel, representantes de la sociedad civil y de instituciones financieras se reunieron allí para debatir las tendencias recientes y los temas candentes, como el escenario de “2050 para el 2050″. Esto significa duplicar la capacidad mundial de energía hidroeléctrica instalada a 2.050 GW para el año 2050.

Alcanzar este ambicioso objetivo supone un cambio del paradigma establecido en el informe del 2000 de la Comisión Mundial de Represas.  Este decía que en demasiados casos, se había pagado un precio social y ambiental inaceptable y, a menudo, innecesario para garantizar los beneficios de la energía hidroeléctrica.

La mayoría de los oradores del Congreso  dejaron claro que el sector de la energía hidroeléctrica tiene la responsabilidad de garantizar que los proyectos cumplan con los requisitos de sostenibilidad o, como lo expresó Richard Taylor, presidente de la IHA: “Que el desarrollo de la energía hidroeléctrica se convierta en un acuerdo beneficioso para nuestra sociedad, el medio ambiente y la economía”. Esto es posible si realizamos los proyectos adecuados y si los hacemos bien.

Para lograr este ambicioso objetivo, el sector ha desarrollado una serie de herramientas para medir la sostenibilidad, como  el Protocolo de Evaluación de Sostenibilidad de la Energía Hidroeléctrica  (HSAP), por sus siglas en inglés. El Protocolo es el resultado de 30 meses de trabajo intersectorial del Foro de Evaluación de Sostenibilidad de Energía Hidroeléctrica, integrado por representantes de los Gobiernos de países desarrollados y en desarrollo, el sector hidroeléctrico, ONG sociales y ambientales, y bancos comerciales y de desarrollo. El HSAP, que proporciona un sistema de puntuación en una amplia gama de temas de sostenibilidad -como comunidades y medios de vida afectados por el proyecto, biodiversidad  flujos de aguas abajo- ya ha sido utilizado en evaluaciones formales en más de 20 proyectos de energía hidroeléctrica, en todas las etapas de desarrollo del proyecto y en todas las regiones.  Sin embargo, aún queda mucho por hacer para que esta herramienta sea más accesible a una amplia gama de promotores de proyectos del sector público y privado.

También es fundamental garantizar que los proyectos adecuados progresen. En el Congreso, The Nature Conservancy (TNC) presentó un interesante trabajo basado en un enfoque sobre la planificación de la energía hidroeléctrica sostenible desarrollado en 2013 para América Latina y el Caribe, en colaboración con el BID. Según su investigación, completar los proyectos de energía hidroeléctrica actualmente en construcción o planificados afectará a 300,000 kilómetros de ríos, a través de la fragmentación o los cambios en los patrones de flujo fluvial. Se prevé que esos impactos caigan de manera desproporcionada sobre las cuencas de los ríos con la mayor diversidad de especies de agua dulce, como lo son el Amazonas y el Mekong.

Sin embargo, con una mejor planificación es posible reducir en aproximadamente un tercio la cantidad de longitud del río que se perdería por la fragmentación (100,000 km) y de todas formas generar la misma cantidad de energía. En el BID, podemos ayudar a hacer realidad los beneficios potenciales del desarrollo hidroeléctrico sin sacrificar innecesariamente el bienestar de las comunidades, el valor de los ríos de flujo libre, y ni el medio ambiente:
Apoyar los esfuerzos del sector por ser más sostenible y alentar a nuestros prestatarios, potenciales prestatarios, y países a usar el Protocolo. Esta es la mejor herramienta que tiene la industria de la energía hidroeléctrica actualmente para crear conciencia sobre asuntos de sostenibilidad,.

Demostrar que proyectos hidroeléctricos que beneficien a la sociedad, al medio ambiente y la economía pueden desarrollarse e implementarse realmente. Ejemplos de esto incluyen el financiamiento directo por el BID de proyectos como Chaglla en Perú y Reventazón en Costa Rica. Los requisitos ambientales y sociales de las instituciones financieras internacionales, han sido fundamentales para apoyar que los países y los promotores entreguen mejores y más sostenibles proyectos hidroeléctricos.

Apoyar los esfuerzos de las partes interesadas del sector público y privado así como la sociedad civil para una mejor planificación. Este respaldo puede incluir poner a prueba la planificación hidroeléctrica sostenible a escala de la cuenca del río; establecer mecanismos de financiamiento innovadores que incentiven la sostenibilidad o cubran los costos adicionales percibidos de sostenibilidad.

Con estos esfuerzos, instituciones como la nuestra pueden contribuir a lograr lo que Giulio Boccaletti de TNC describe como “un mejor acuerdo para todos”.

* Especialista en electricidad renovable y energía hidroeléctrica.

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