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Aunque no lo parezca cocinar en casa es una forma sencilla y de gran impacto para conservar el ambiente, además de ser sabrosa y económica. La comida casera tradicional nicaragüense hecha a base de productos locales crudos y frescos, que luego se lavan, pelan, cortan, sazonan, hierven, asan, hornean, vaporizan o fríen, tiene muchos beneficios para la familia y la sociedad.

Muchos de los alimentos crudos que se compran en los mercados populares para preparar comida casera tales como maíz, frijoles, frutas, hortalizas, verduras, tubérculos y productos lácteos, son producidos por pequeños productores nacionales de manera que al comprarlos contribuimos a mejorar la economía del campo y a disminuir la pobreza rural.

Otro efecto positivo de la comida casera es el no uso de materiales plásticos desechables.  Normalmente al comer en casa utilizamos platos, vasos y cubiertos que luego se lavan y se vuelven a utilizar. En cambio, si se compra comida en la calle, esta muchas veces se vende servida en platos y vasos plásticos descartables. Siempre causará mucho menos contaminación lavar un plato que usar un plato desechable y tirarlo al bote de basura.

La comida casera fortalece la convivencia familiar. Cocinar en casa no es para sentarse a comer en solitario, sino para compartir con tus seres queridos. Comer en casa es todo lo contrario del individualismo y la monotonía que impone la actual cultura de las comidas rápidas y el snack. Tomarse el tiempo para preparar una sopa de frijoles, un fresco de pitahaya, unos buñuelos, unos pescozones con carne, un gallopinto con crema y tortilla, o un vaho, entre otros muchos platos nacionales, nos da sentido de pertenencia al país donde nacimos. No se trata solo del alimento, sino también de todo un mundo de sabores, colores, olores y texturas. La comida nacional es todo un símbolo de nuestra historia y del ambiente tropical de donde provenimos. Es por eso que cuando las personas emigran a otro país se dice que lo último que se olvida y se pierde es la comida casera hecha al estilo de la mamá o de la abuela.

Finalmente, la comida casera es una actividad en donde hay un alto consumo de alimentos y especies del país. Platos propios de Nicaragua como refrescos de chía o cacao, almíbares de frutas, indio viejo, sopa de cola con verduras, arroz aguado con jocotes, guisos de ayote o pipián, guacamole, etc., y que se consumen dentro de los hogares, ayudan a conservar nuestra  diversidad biológica de especies comestibles.

La cocina casera tradicional es un patrimonio vivo que mantiene la esencia de nuestra cultura y nuestra naturaleza. Más que la lengua, las canciones o los bailes, la cocina tradicional basada en productos locales representa la raíz profunda del nicaragüense. Hay que rescatarla y promoverla en nuestros hogares y también a través de políticas públicas, pues es un factor de cohesión social, seguridad alimentaria y desarrollo económico. No debemos olvidar el viejo refrán que dice que no hay amor más sincero que el amor a la comida.

* Ecólogo y consultor en medio ambiente y desarrollo.

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