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Llegamos al salón de clases, donde las sillas y las mesas son para infantes de ll nivel de preescolar. Son las 7:00 a.m. de un viernes. Sonó el timbre, era como viajar en la máquina del tiempo. No hacia el futuro, sino a nuestro pasado de niños. En mi caso, 60 años atrás, y en el caso promedio unos treinta años. Somos como veinticinco alumnos, todos padres de familia que estamos repasando la a, y todas las vocales, varias consonantes en mayúsculas y minúsculas y los números del 0 al 30, para ayudar mejor con las tareas de nuestros hijos.

De pronto me sentí ridículo, y quizás algunos compañeros y compañeras también, pues en coro repetíamos junto a la maestra: La aaa, la eee, y así sucesivamente todo lo que nuestros hijos están aprendiendo desde el primer nivel, con la diferencia de que ahora no es: m a- ma, m a-ma = mamá. Ese era el método anterior y ahora es simplificado y va acompañado de señales manuales y sonidos onomatopéyicos que facilitan el aprendizaje.

Atrás quedó el método tradicional del silabeo con el cual muchos aprendimos, y más atrás el método del garrote con el que también me formaron. La humanidad se humaniza a pesar de los fundamentalismos con que todavía proceden algunas sociedades y centros escolares. El método de lectoescritura y el interés del que nos hace partícipes el Colegio Pureza de María es loable y digno de multiplicarse para el crecimiento y fortalecimiento educativo de nuestros niños y niñas, en aras de un mejor desarrollo social, del cual los padres de familia somos los primeros responsables.

Repetíamos en coro los números del 0 al 30, el sucesor y el antecesor, y vaya… Más de uno nos equivocamos, igual que los niños. La dialéctica es una parte de la filosofía, que a lo largo de la historia ha adquirido varios significados, pero todos ligados al razonamiento, la lógica, el diálogo y el convencimiento, etc. En fin, dialéctica es desarrollo. En ese sentido, asistimos quizás a un hecho inédito pero no ajeno a nuestro compromiso y deber en el aprendizaje de nuestros infantes que, sedientos de conocimiento, nos llaman a prepararnos para prepararlos.

No es una regresión mecánica que nos petrifica en el pasado, es dialéctica que nos enorgullece y nos hace crecer gracias a la iniciativa impulsada por la Hermana Violeta Fuentes, y el equipo docente del Pureza de María, de Villa Libertad.

La maestra Mariana Llanes, quien a simple vista parece hermética y poco afable, en el salón de clases nos regala lo que realmente es: amplia y amable, una clara expresión pedagógica que aplica todos los recursos de la dinámica docente, didáctica, y sin perder su firmeza nos hace reír, saltar, reflexionar, recordar nuestro pasado de niños; y en el caso de los verdaderos niños, no dudo que además de enseñarles les hace ver en perspectiva lo que serán en el futuro.

Llegó la hora de la tarea, en el dictado casi todos nos equivocamos, el borrador pasaba de mano en mano, otros ni para atrás ni para adelante, pero al final avanzamos. Hicimos dibujos en sucesión de puntos del 0 al 30, coloreamos e identificamos figuras de niños y cosas poniendo su nombre al lado. En cada logro nos aplaudíamos.

No nos dieron recreo, ni tiempo para la merienda, estamos mayores ya. Reviso mi tarea y no está tan mal, pero al compararla, está mejor la de mi niño; necesito prepararme más. El ejemplo del Pureza se debe multiplicar. ¡Ah…! Un punto muy importante: nos acerca y nos une como familia en la búsqueda del respeto y el trato que todos nos merecemos, sobre todo nuestros niños.

*Periodista y abogado.

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