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Daniel Scioli, el candidato del  Frente para la Victoria, debe ganar en primera vuelta las elecciones presidenciales en Argentina el 25 de octubre o, de lo contrario, será un reto muy difícil lograr un triunfo en la segunda cita prevista para noviembre, ante la eventualidad real de una migración de los votos de la derecha conservadora y acabar de un sablazo con 12 años de kirchnerismo, de recuperación y reivindicación permanente de las mayorías.

Antes de las generales, este domingo 9 de agosto hay elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) para presidente, un vicepresidente, 24 senadores, 130 diputaciones y 19 escaños del Mercosur.  En ese sentido, estas primarias se convierten en una verdadera encuesta para definir casi con exactitud quién será el próximo gobernante de esta nación sudamericana.

Las encuestas han perdido credibilidad. En la elección adelantada del jefe de gobierno  de la ciudad de Buenos Aires a mediados de julio, los vaticinios eran de una victoria holgada de  hasta diez puntos de ventaja  del candidato de derecha de Propuesta Republicana (PRO), Horacio Rodríguez Larreta, sobre el aspirante de una coalición de centroizquierda, Martín Lousteau. Sin embargo, la diferencia fue apenas de tres puntos. En esta contienda el aspirante del Frente para la Victoria (FpV), ocupó el tercer lugar.

La ciudad de Buenos Aires, cuarta plaza electoral del país (7.95%), es el único distrito de los 24 en que está dividido la Argentina y en el que gobierna el PRO, fundado por el ahora exjefe de gobierno de ese ayuntamiento porteño  y precandidato presidencial  Mauricio Macri, que va a estas primarias en la derechista alianza electoral “Cambiemos”, cuyos contrincantes internos son Elisa Carrió, de Coalición Cívica, y Ernesto Sanz, de Unión Cívica Radical. Macri tiene todas las de ganar para ser el candidato oficial de esa coalición.

La Ley Electoral argentina establece dos formas de ganar una elección presidencial en primera vuelta: que la fórmula más votada obtenga el 45% de los votos válidos o que logre el 40% y una diferencia de 10% sobre la del segundo lugar.

Las empresas encuestadoras ven una elección polarizada entre Scioli, el candidato de la presidenta Cristina Fernández,  y el empresario Macri. Un tercer aspirante al que las encuestas ubican en esa misma posición es Sergio Massa, crecido políticamente a la sombra de Néstor Kirchner, y  fundador del denominado  Frente Renovador.  Los que hacen cálculos electorales piensan que si hay una segunda vuelta, habrá un éxodo de los votos de la derecha, sobre todo los de Massa, hacia Macri, expresidente del equipo de futbol Boca Junior.

Según la prognosis electoral, Scioli tiene una preferencia de entre el 32 y el 37%,  Macri ronda  el 27% y Massa se mueve en un rango del 14%, Margarita Stolbizer, del Frente Progresista, tiene una simpatía de entre 4% y 5%. Hay aproximadamente un 14% de indecisos.  La campaña convertida en operativos mediáticos para frenar al candidato de Cristina ha sido feroz.

Desde que ha sido el peronista más humillado y castigado por la mandataria hasta por tratar de involucrar al hijo de la presidenta, Máximo Kirchner, que dicho sea de paso es candidato a diputado nacional por Santa Cruz, con negocios ilícitos y amigos mafiosos.

Se han inventado, incluso, cajas fuertes, bolsos y sacos llenos de dólares de operaciones turbias lideradas por los Kirchner o de pretender vincular al gobierno  con la muerte del fiscal Alberto Nisman, entre otras acciones deleznables porque ya acarician la idea de que se acabó la era Kirchner.

Hay plazas electorales en donde el “cristianismo” es fuerte, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires, la más grande del país (37.01%), más de 11 millones 867 mil electores. Otros escenarios serán muy disputados, Córdoba y Santa Fe, segundo y tercero, respectivamente, en importancia por la cantidad de votantes. Un hecho es innegable, el kirchnerismo es sólido entre los sectores más vulnerables, que es hacia donde están dirigidas las políticas sociales del gobierno, como la emblemática Ayuda por Hijo y de todo tipo que hoy en día cobran 8.5 millones de argentinos.

*Periodista nicaragüense.

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