Roberto Sansón
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Encuentro sorprendente como en nuestro país, diferentes medios de comunicación y líderes de opinión se han dado a la tarea de ver todo lo que ocurre mal, y no es que esté en contra de las críticas al rumbo del país, todo lo contrario, considero que el pensamiento crítico debe regir en el análisis del rumbo de nuestra Patria para poder enderezar aquello que como sociedad consideramos va por un camino inapropiado.

Pero ese mismo “pensamiento crítico” debe funcionar en doble vía y debe permitir ver lo bueno así como analizar y criticar lo malo. Como líder, si uno quiere que su opinión sea respetada, escuchada y tomada en cuenta, uno no debe perder la objetividad, la autocrítica y sobre todo la capacidad de extraer los intereses propios en aras de ser objetivo sobre el tema que se discute.

No es correcto tomar bando o posiciones solo por el mero hecho de hacerlo. La posición se debe tomar con base en el análisis de los hechos y en los principios y valores que rigen a la persona que está analizando la situación. Hoy en día en Nicaragua, con tal de decir que algo está malo, se sacan comentarios fuera de contexto, se cortan frases, se manipula contenido, se tergiversan titulares, se dice que “se escuchó, se oyó o se piensa”, es decir, se hecha a mano a todo tipo de subterfugio para lograr el objetivo de desacreditar y muchas veces se cae en los mismos errores que se quieren señalar.

Son pocos los medios o líderes de opinión que se dan a la tarea seria, no solo de revisar bien sus fuentes, sino de tomar una posición libre de líneas editoriales (que para eso existen los diarios) y hacer comentarios objetivos y basados en hechos y datos.

Estoy convencido que cualquiera que tiene acceso a influir en la opinión pública tiene también la obligación (no solo la responsabilidad) de ser objetivo en sus comentarios. Sino caemos en los casos donde se pierde la parcialidad y la seriedad del interlocutor. Recordemos que en los medios de comunicación y en las redes sociales es donde es más fuerte aquel adagio que dice que “es más fácil destruir que construir”; destruir una reputación o una marca que ha tomado años en construirse hoy es muy sencillo en las redes sociales o en los medios de comunicación. Lo mismo pasa con la opinión pública sobre un tema e incluso en cómo vemos nuestro país.

Desde mi posición como presidente de AmCham y ejecutivo de una empresa privada no puedo decir que las cosas en Nicaragua van mal, porque no es así; que pueden ir mejor es otra cosa, que no es suficiente lo que estamos logrando, eso lo creo completamente; que debemos cambiar las prioridades del país, también lo creo, pero de ahí a decir que la economía o la seguridad ciudadana del país se han derrumbado basado en unos cuantos ejemplos, de ahí a dedicar mi tiempo y esfuerzo a encontrar porque todo lo que veo está mal es otro camino por completo. Yo escojo construir y no destruir, yo escojo ver alternativas y oportunidades. La pregunta es ¿qué escogemos todos los nicaragüenses?

*Presidente de AmCham.

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