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La moderna Grecia atesora muchos méritos. Pocas naciones europeas forjaron con tanto tesón su independencia, ni han gozado de más años de democracia, en la era actual.

Los griegos, extendieron el derecho al voto a todos los adultos en 1844, mucho antes que los belgas (1894), finlandeses (1906), austríacos (1907) o británicos (1918). Efectuaron una reforma agraria tan profunda, en la que cientos de latifundios fueron repartidos a decenas de miles de campesinos sin tierra, convirtiendo a Grecia en un país de pequeños propietarios.

No muchos países, han integrado tan rápidamente a un contingente de desplazados tan numeroso como el millón doscientos mil (equivalente a casi el 20% de la población griega), que llegaron desde Asia Menor en 1922-1923, después de la desintegración de Imperio Otomano.

Escasas naciones sufrieron la misma sucesión de infortunios: invasión italiana, ocupación alemana, y como corolario, una larga guerra civil, la ocupación inglesa y la intervención estadounidense.

El país estaba tan devastado que, el jefe de la misión americana encargado de evaluar su estado al concluir la II Guerra Mundial, aseguró que se necesitaría “un milagro para salvar a Grecia”.

Pero, a partir de finales de los cincuenta, la economía griega creció vertiginosamente. Al período de alto ritmo de desarrollo económico y social que experimentó Grecia desde 1950 hasta 1973, se denomina “Milagro económico griego”.

La economía de Grecia creció a un promedio del 7% por año, la segunda tasa de crecimiento más alta del mundo, después de la de Japón, durante este período. Sus tasas de crecimiento fueron más elevadas durante la década de 1950, frecuentemente superiores al 10%, cercana a las de las modernas “economías de los tigres asiáticos”.

Desde 1941 hasta 1944, la ocupación de Grecia por  potencias del Eje, durante la Segunda Guerra Mundial y la feroz lucha llevada a cabo por los grupos de la Resistencia griega, tuvieron devastadores efectos en la infraestructura y la economía (los empréstitos forzados impuestos por las tropas de ocupación devaluaron notablemente a la dracma griega).

Adicionalmente, tras concluir la Segunda Guerra Mundial, una Guerra Civil se desencadenó en Grecia hasta 1949. Para 1950, la economía griega se había deteriorado significativamente, descendiendo su ingreso per cápita medido en poder adquisitivo.

Sufrió una devaluación drástica de la dracma, la atracción de inversiones extranjeras, desarrollo de la industria química, del turismo, del sector servicio en general y una muy importante actividad en el sector de la construcción.

Durante varios años, la producción industrial también creció anualmente al 10%, principalmente durante la década de 1960; pero, el crecimiento aumentó la brecha entre ricos y pobres, intensificando las divisiones políticas.

Tal período de crecimiento, finalizó abruptamente en 1974 con el colapso de la junta militar, cuando el país experimentó la peor contracción anual de su PBI (en aproximadamente el 5%) en su trayectoria post-guerra.

Desde 1950 hasta la crisis económica del 2008, exceptuando una desaceleración económica relativa durante la década de 1980, Grecia tuvo tasas de crecimiento económico superiores a las de la mayoría de las naciones europeas.

Entre comienzos de las décadas de 1970 y 1990, era común una tasa de inflación de dos dígitos, hasta que las políticas monetarias fueron modificadas para cumplir con los criterios requeridos e incorporarse a la Eurozona.

Grecia ha encadenado varios ciclos de grandes expectativas de cambio, que, al colapsar, han dejado al país sumido en una gran crisis. Se ha integrado en las instituciones europeas, influenciado por otros, que lo metieron en un club en el que no hubiera entrado por méritos propios.

La Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y Mecanismo Europeo de Estabilidad (la antigua troika, ahora convertida en cuadriga), tiene por objetivo imponer el “Diktat” de Alemania en todas partes, pero sobre todo en Francia, que también tiene una voluminosa deuda externa, pretendiendo demostrar que no hay alternativa a la vía neoliberal en Europa.

*Diplomático, Jurista y Politólogo.

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