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Si ya se han perdido 400 empleos en la industria de la carne y los mataderos trabajan con solo la mitad de su capacidad, como afirman directivos de la cámara de este sector (Canicarne), significa que urge analizar a profundidad el problema y buscar soluciones. Pero es algo que compete no solo a los industriales y ganaderos, sino también al Estado, por el impacto que puede tener en la economía.

Desde hace meses Canicarne viene señalando que hay un contrabando creciente de ganado vacuno y que en muchos casos es subvaluado el precio del ganado exportable en pie. Luego, con el apoyo de las principales organizaciones del sector privado nicaragüense, Canicarne y la federación de ganaderos nicaragüenses (Faganic) solicitaron al Gobierno crear una comisión de alto nivel, para investigar por qué cada día llega menos ganado a los mataderos y a los rastros municipales, sin que se registre ningún aumento en la exportación formal de ganado en pie.

Mientras, la exportación de carne de Nicaragua tiende a bajar en términos de volumen y el pronóstico de Canicarne para 2015 es una reducción de 15% en relación con el año pasado. En lo que va de este año, la exportación de carne vacuna ha descendido en 6.7%, según estadísticas oficiales. En cambio, por un efecto de mayores precios, el ingreso por la venta de carne al exterior ha sido este año de US$269 millones, un poco superior a los US$256 millones percibidos en el mismo período de 2014.

En el plano social, el efecto ha sido importante: el cierre de 400 plazas de trabajo que laboran por destajo en las plantas industriales que afecta a igual número de familias; y el encarecimiento de la carne de res dentro del país, debido a la escasez, lo que ha provocado una menor demanda de este producto desde los hogares. Más grave sería si los mataderos empezaran a cerrar, por falta de materia prima, como ha sucedido en otros países de Centroamérica, algo que no conviene ni a los industriales, ni al Estado ni a la población en general, en este último caso por razones de empleo y de generación de divisas al país.

La Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne) insiste en que el contrabando de ganado hacia países vecinos ha ido en aumento, y cada vez afecta más la producción y exportación de carne. Por el lado de los ganaderos también hay conciencia del problema. Siempre ha habido contrabando, pero “nunca se ha presentado de una manera tan dramática como ahora”, afirman los mismos ganaderos. Todo lo anterior indica que es sumamente importante que el Estado, además de ejercer una política de no tolerancia al contrabando, cualquiera que sea su magnitud, también atienda el llamado de ganaderos e industriales de crear una comisión interinstitucional que trabaje en dar respuesta a estos problemas.

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