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Es preciso reflexionar en torno a la utilidad de la ciencia histórica para la formación de los profesionales. En el  presente, la sociedad está enfrentada a tantos factores que atentan contra su propia integridad como nación. La mayor parte de ellos se reflejan en los actuales fenómenos económicos  que generan una fuerza expulsora de ciudadanos hacia otros países bajo la preocupación de la estabilidad económica. 

No se olvide al narcotráfico que empuja a un fuerte número de la población económicamente activa a ser parte del  sector informal,  que no paga impuestos, ni reconoce lealtades nacionales. Prácticas socioeconómicas, como la que he mencionado y otras, constituyen circunstancias  influyentes el día de hoy que  pueden ser desafiados desde  las aulas de clase. Especialmente a través de la  asignatura Historia de Nicaragua, la cual procura la formación ciudadana, destacando en los profesionales valores  como responsabilidad social, sentimiento de pertenencia, tolerancia, solidaridad, identidad cultural, patriotismo, ética profesional y respeto a los derechos humanos.

Una visión recortada de la historia de Nicaragua castraría  todo esfuerzo por el aprendizaje del pasado y la identidad. ¿Para quién trabajaría un profesional o estudiante sin  una memoria colectiva?¿Sin actitudes como ser portador de una cultura integral acorde al desarrollo humano, con  capacidades  de evolucionar con solidaridad y compromiso con el desarrollo social, con honestidad  y transparencia? Por todo ello, los profesionales de la historia tenemos el deber de impulsar la  formación de  los conocimientos históricos  con responsabilidad, con profesionalismo, con calidad  y  velando por la necesidad de exponer nuestro desarrollo desde nuestros orígenes hasta nuestro  destino histórico. 

En el curso del origen y el destino, que revela la memoria histórica, hay tantos acontecimientos que han sido fraguados en la colectividad en función del desarrollo social; esos acontecimientos que de una u otra manera han marcado a la sociedad generando una memoria colectiva compartida por los protagonistas y sus descendientes en el presente.  

Es imprescindible advertir que en nuestro fuero interno  cada individuo es portador de una “personalidad cultural” construida con los gestos de generaciones anteriores, con los efectos que los acontecimientos del pasado causaron en la sociedad y que se proyectan hasta ahora a las sociedades del presente.  Por ello es necesaria la  comprensión de nuestra  historia, el pasado que  construyó a nuestra  sociedad y la preparó para el presente.  

No se construyen profesionales con lealtad nacional dando a conocer una historia  de retazos o con otros  intereses,  que no sean en pro del desarrollo nacional. La lealtad nacional se percibe  cuando generamos  a través del proceso enseñanza / aprendizaje  en  el profesional  conocimientos históricos  por la construcción de su país, pero habiendo comprendido una  historia integral que comparte con  generaciones pasadas y coetáneas.  

Bien que mal,  toda nuestra historia es la exposición de los actos donde la población luchó y trabajó por lo que consideró suyo: los aborígenes  chorotegas rebelándose contra los conquistadores  españoles,  los comerciantes despertando los sueños por la Independencia,  españoles y criollos gestionando la fundación del Seminario y después de la Universidad,  los criollos llevando adelante la autonomía administrativa,, los españoles y otros  resistiéndose a favor de la monarquía,  la lucha del pueblo en contra de la dictadura somocista. Todo eso y otros actos son parte de la historia y  tenemos el deber de desarrollarla de forma objetiva e integradora. Aplaudámonos  los que estamos haciendo esa tarea y los que aún no  hemos  comprendido la dimensión del  conocimiento histórico, reflexionemos en pro de su utilidad para la comprensión de nuestro presente y por supuesto para ser agentes activos en pro de nuestros avances como pueblo nicaragüense. Fortalezcamos la identidad nicaragüense  a través del estudio de nuestra historia.

“Un pueblo que ignora su historia está condenado a morir”.

*Miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y  docente de la UNAN-Managua.

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