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“Hacia una educación de calidad, inclusiva y equitativa y un aprendizaje a lo largo de toda la vida” es el lema de la nueva agenda mundial por la educación que se está gestando, expuesta en la declaración de mayo 2015, en el Foro Mundial sobre la Educación en Incheon, República de Corea, y que se inscribe en los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Un punto de partida en esos análisis y conclusiones, es que hay avances en educación, pero son insuficientes. Según la ONU, en América Latina, solo Cuba cumplió con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en el campo de la educación. 

Hoy se asume, y con más fuerza, que la educación está en el centro de la agenda de desarrollo sostenible y tiene potencial para acelerar el progreso y éxito de todas las metas, particularmente de salud, crecimiento, empleabilidad, producción, consumo sostenible, cambio climático, es decir, el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza. 

Que para lograr ese potencial, se debe garantizar a todos y todas las mismas oportunidades para que accedan a la educación, particularmente a quienes están marginados y excluidos por cualquier circunstancia: inequidad de género, nivel de pobreza, ubicación geográfica, raza, etnia, idioma, cultura, religión, orientación sexual, edad, enfermedades y discapacidad. Se trata que ingresen y finalicen el nivel de educación inicial, primaria y secundaria. 

Pero que además, se debe trabajar con un enfoque en aprendizaje y calidad de la educación, enfatizando en el peligro de concentrarse en el acceso a la educación sin prestar suficiente atención a si los estudiantes están aprendiendo una vez que están en la escuela. Se llama la atención a no seguir con más de lo mismo a no “seguir como siempre” porque ello no llevará la educación necesaria a todos. 

Se enfatiza que es vital que los sistemas de educación garanticen que todos y todas estén aprendiendo y no solo que estén en la escuela. La necesidad que niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos desarrollen las habilidades y competencias que requieren para vivir y trabajar en un mundo más sostenible, cambiante, interdependiente, basado en el conocimiento e impulsado por la tecnología. Y que por ello se requiere asegurar que adquieran una sólida base de conocimientos, desarrollen un pensamiento creativo y crítico, --también autocrítico--, junto con competencias de colaboración, solidaridad y forjen curiosidad, coraje y resiliencia. 

Enfatiza que la Educación debe ser considerada dentro del contexto más amplio del desarrollo. Que los sistemas educativos deben responder también a mercados laborales que cambian rápidamente, avances tecnológicos, urbanización, migración, inestabilidad política, degradación ambiental, competencia por recursos naturales, desafíos demográficos, desempleo, pobreza persistente, crecientes inequidades, desigualdades y amenazas en aumento a la paz y la seguridad. También a la forja de valores sostenibles, compartidos por la sociedad. Todo un desafío.

Y agrega que los gobiernos deben fortalecer los sistemas educativos con el establecimiento de mecanismos apropiados, efectivos e inclusivos de gobernanza, transparencia y rendición de cuentas, aseguramiento de la calidad, gestión educativa y sistemas de información, mecanismos y procedimientos de financiamiento transparentes y efectivos, así como asegurar la disponibilidad de información sólida, accesible y oportuna. Aprovechar la innovación y tecnologías de la información y comunicaciones para fortalecer los sistemas de educación, la diseminación del conocimiento, acceso a la información, aprendizaje efectivo y de calidad.

Se asume la educación como algo inclusivo y crucial en la promoción de la democracia, derechos humanos y mejoramiento de la ciudadanía global, la tolerancia y participación cívica, así como el desarrollo sostenible. Educación que  facilita el diálogo y fomenta el respeto por la diversidad, actitudes y acciones vitales al momento de lograr justicia y cohesión social. Algo que para poder enseñarse, para educar, se debe en primer lugar vivirse en el sistema educativo, en todos sus niveles, modalidades y territorios. Y en el sistema político.  

Para lograrlo, se debe contar con políticas sobre docentes para garantizar que sean empoderados, adecuadamente incorporados al sistema educativo, remunerados y formados, calificados profesionalmente y bien motivados.

Se señala que si se continúa con las actuales “tasas de avance”, muchos de los países no alcanzarán los nuevos objetivos para el año 2030, por lo que es determinante, “es de suma importancia modificar las prácticas actuales y movilizar esfuerzos y recursos, a un ritmo sin precedentes”. 

De ahí también la necesidad del análisis compartido, de la reflexión, del trabajo conjunto, la necesidad de la innovación educativa, de la concertación educativa, de la auditoría social, impulsada y desarrollada por todos aquellos y aquellas, que por ley y compromiso, trabajamos por la educación. 

*Investigador colaborador del Ideuca.

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