Adolfo Miranda Sáenz
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Me agradó el artículo publicado el 10 de agosto en El Nuevo Diario por Orlando López-Selva sobre izquierdas y derechas. Además de ser un buen análisis me pareció oportuno porque en Nicaragua mucha gente anda confundida simplificando las cosas de una manera totalmente equivocada, creyendo que izquierda es solamente el gobierno sandinista, el ALBA y todo lo que en el mundo no esté alineado con los Estados Unidos; y derecha es toda oposición al Gobierno, los liberales de todas las tendencias, y todo lo alineado a la política de Estados Unidos. Además, creen que toda izquierda es comunista y anti democrática, y que todo capitalismo es de derecha y democrático. ¡Por supuesto que no es así!

Aclaremos que hay muchos tipos diferentes de izquierda y de derecha. La izquierda puede ser comunista, socialista, socialdemócrata o liberal (social liberal). Un comunista y un social liberal son ambos de izquierda, pero hay grandes diferencias entre ellos. En la derecha hay nazis, fascistas, socialcristianos y conservadores. Entre un fascista y un conservador también hay grandes diferencias, aunque ambos sean de derecha. En EE.UU. hay un partido de izquierda (entre social liberal y social demócrata) que es el Partido Demócrata, y uno de derecha (conservador) que es el Partido Republicano. En Nicaragua, el liberalismo históricamente ha sido un social liberalismo de centro-izquierda desde sus inicios. Y sobre las dictaduras, se dan dictaduras de izquierda --como en Cuba-- y de derecha --como la de Augusto Pinochet en Chile--.

La izquierda promueve los cambios sociales, está a favor de controles al mercado e impone impuestos más altos a los más ricos. La derecha quiere conservar el status quo, defiende una moral tradicionalista, favorece a los grandes empresarios. Pero creo que la principal clave para distinguir izquierdas y derechas está en lo que se piense sobre el papel del Estado. La izquierda promueve una mayor intervención del Estado, pero varía desde el comunismo que propone una economía totalmente controlada por el Estado, hasta el social liberalismo que promueve el mercado libre, la propiedad privada y el capitalismo, pero con una moderada intervención del Estado para garantizar los servicios básicos a la población, como educación, salud y seguridad social.

Si nos fijamos en la historia de Nicaragua, nuestros gobiernos liberales han actuado siempre como social liberales de izquierda moderada, interviniendo el Estado en la educación pública gratuita, servicios de salud, el Seguro Social, las prestaciones del Código del Trabajo, etc., avanzando en conquistas sociales desde el siglo XIX.

En cambio, la derecha promueve que el Estado no intervenga en la economía, que se deje en manos del mercado únicamente, y que todo servicio (incluyendo educación y salud) sea privado. Entre menos intervención del Estado se promueva, más de derecha se es. (Esto se presta a una confusión con el liberalismo pues la no intervención del Estado fue una vieja doctrina del liberalismo clásico retomada hoy por el neo-liberalismo; pero el liberalismo clásico evolucionó al social liberalismo que promueve la intervención moderada del Estado, al comprobar que es necesaria para el pueblo).

Lamentablemente el PLI --durante 70 años de izquierda-- últimamente abandonó sus principios social liberales convirtiéndose en un partido de derecha totalmente. Como liberal constitucionalista espero que el PLC nunca abandone los principios social liberales de centro-izquierda que nos legaron nuestros próceres Jerez, Zelaya y Madriz. Que sea un partido para todos, pero que defienda principalmente los intereses de los pobres y la clase media. Eso no es ningún obstáculo para avanzar en alianza con otros partidos y grupos de centro, sean centro-izquierda o centro-derecha.

*Abogado, periodista y escritor.

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