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En Argentina, 61% de las madres trabajan fuera del hogar. En Chile, los EE.UU., y México, los números son 59%, 57% y 42%, respectivamente. A nivel mundial, esos porcentajes están creciendo. Mientras me preparo para unirme a estas mujeres después del nacimiento de mi segundo hijo, sé que debo encontrar maneras de ser más productiva y disciplinada en mi entorno corporativo. Para hacer frente a esto, pasé mis últimas semanas de licencia de maternidad buscando el asesoramiento de las mujeres más productivas en el sector privado que conozco. Sus respuestas sobre el balance de la vida y el trabajo, el éxito profesional y hacer más con menos ofrecen herramientas para mujeres, hombres y las empresas en general.

1. Aplicar el principio de Pareto. Vilfredo Pareto comenzó su carrera observando que el 20% de las personas poseen el 80% de la tierra. Desde entonces, el principio de Pareto se ha aplicado a los ingresos, la ingeniería de software y la productividad. La idea es que el esfuerzo y los resultados no siempre son lineales, y estar ocupado no significa ser productivo. Con el 20% del trabajo produciendo el 80% de nuestros resultados, evalúa cómo atacas una tarea. Para unos, eso significa buscar ayuda. Para otros, significa la reutilización del trabajo existente o eliminando aspectos innecesarios.

Otra idea incluye comenzar cada día priorizando el trabajo en aquellos de mayor valor o, de menor valor. Concéntrate en las tareas de mayor valor durante las horas de mayor capacidad intelectual, por ejemplo un análisis financiero difícil.

2. Compartimentar con concientización. Hay dos lecciones aquí. En primer lugar, el éxito no viene de las multitareas. ¿La ciencia? El cerebro humano tiene una capacidad de atención limitada. Cuando el cerebro cambia mecanismos entre las actividades, gastamos nuestros recursos limitados. El tiempo perdido en el cambio entre tareas puede añadir hasta un 40% del tiempo productivo de una persona. El éxito viene en segmentar o “agrupar”. Trata de dedicar 20 minutos a la lectura de mensajes de correo electrónico, luego 40 minutos para escribir un informe. Concéntrate totalmente hasta que termines.

En segundo lugar, compartimentar refuerza la concientización– el estado de estar completamente presente. La concientización mejora la atención y la productividad. Esto trasciende en el lugar de trabajo. Una mujer dijo que ella nunca revisa su correo electrónico en frente de sus hijos. Siendo consciente (y productiva) en el trabajo, puede entonces concentrarse plenamente en la familia cuando está en casa.

3. Despeja tu cabeza. En contra de la imagen sin parar que había descrito anteriormente, el objetivo no es pasar cada momento activamente produciendo un resultado tangible. Una de las mujeres más exitosas y productivas que entrevisté recomienda la aplicación Headspace. Esta “membresía del gimnasio para la mente” guía a los usuarios en una meditación que se alinea para mejorar la creatividad, las relaciones y el manejo del estrés. Con la liberación de serotonina durante la meditación, nuestros cerebros nos hacen sentir más feliz, menos estresados y más capaces de hacer frente a las tareas difíciles.

La meditación en el sector privado se inició en la década de 1990, cuando las empresas invirtieron para controlar los costes sanitarios y mejorar los resultados finales. Mujeres líderes como Ariana Huffington del Huffington Post y Janice Marturano, previamente vicepresidenta de General Mills, son defensoras abiertas de la práctica de auto-conciencia. Ahora la tendencia se está extendiendo lentamente a América Latina.

Una fuerza de trabajo más diversa fortalece la sostenibilidad y rentabilidad del negocio. Más mujeres en la fuerza laboral y en el liderazgo contribuyen a tal diversidad.
Es una señal de progreso social que tantas mujeres tienen la opción de identificarse paralelamente como madres y profesionales. Como alguien que disfruta ambos, me siento privilegiada de ser parte de estas primeras generaciones tratando de enlazar las dos identidades.

* Especialista en mercados financieros.

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