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En un mundo donde cada día es más convulsivo que otro, y donde la violencia se ha convertido en el recurso fundamental para solucionar los diferentes conflictos que se presentan en nuestra sociedad, es de suma necesidad ir incorporando desde la educación formal programas que vayan construyendo una forma de pensar diferente en los individuos. El problema de la construcción de la paz es de carácter cultural y se nos hace difícil poder reconocer la diversidad y la diferencia que tienen las personas, los grupos, y poder armonizar o poner en común algo que nos una a todos.

Para desarrollar una educación que conduzca a la cultura de paz es necesario tratar de aplicar varios aspectos.

Primero, la comunicación que se haga énfasis en la comprensión y entendimiento de los códigos gramaticales que utilizan los individuos y los grupos sociales; segundo, la comprensión necesaria para poder convivir en comunidad; tercero, la identificación, es decir, conocer de manera acertada a los individuos o grupos y, por último, el reconocimiento de saber que son personas que tienen un estilo de vida con sus propias especificidades culturales. Es partir de estos elementos que se puede ir inculcando una manera de pensar y actuar diferente e ir formando una sociedad que conviva en paz y armonía.

Es de suma urgencia ir educando,  construyendo una cultura de paz para aprender a convivir ¿qué entendemos por cultura? “Conjunto de tradiciones y estilo de vida, socialmente adquirido de los miembros de una sociedad, incluyendo sus modos pautados y repetidos de pensar, sentir y actuar” (Harris, 2006). En el proceso formativo de la cultura de paz, para no llegar a la violencia, o al menos buscar el diálogo, es necesario poder dimensionar y visualizar la situación. El proceso de llegar a la violencia tiene tres escenarios: el primero es el problema. Si el problema no es enfrentado y no se soluciona, pasa al siguiente escenario, que es el conflicto. Esta parte es más compleja, la situación se torna con mayor complejidad para resolver el problema, porque hay una acumulación de sentimientos negativos, ya hay una disposición de actuar. El último escenario es la crisis. Se llega a la crisis cuando los dos primeros escenarios no han sido resueltos o no han sido tomados en consideración para resolver una situación de
terminada, ya sea de carácter individual o colectiva, es donde los individuos y colectivos buscan la forma de resolver su situación por la vía de violencia.

Es importante identificar los diferentes tipos de paz que existen: la paz directa, que se refiere a la orientación de las necesidades básicas del ser humano, como comer, estudiar, trabajar, la salud, la vivienda, los servicios de agua y de energía; la paz estructural, basada en la libertad, la igualdad, el libre pensamiento, el respeto a los derechos humanos; la paz cultural, que es la justificación y las legitimaciones de diferentes formas de pensar y actuar de los individuos y comunidades; la paz holística, que hoy más que nunca es la que necesitamos para buscar la armonía con el planeta, buscar la no violencia contra la naturaleza.“Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla” (Papa Francisco, carta encíclica Laudato Si). Y, por último, la paz interna, la disolución del egoísmo, buscar el amor, transformación de la conciencia, ética ciudadana, conexión con la comunidad.

Todos estos tipos de paz son la dimensión social de la paz que desemboca en los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la cultura de paz. Y nosotros, ¿cómo andamos en materia y cultura de paz?

*Consultor y profesor universitario.

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