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Al concluir más de 3 años de labor diplomática de la embajadora de Estados Unidos, Phyllis M. Powers, los nicaragüenses recordaremos su encomiable trabajo por desarrollar el emprendedurismo, especialmente entre los jóvenes y las mujeres, así como su estilo por ejercer la diplomacia de forma discreta, respetuosa y firme sin recurrir a las tribunas públicas, lo que al final, fue más efectivo. En la relación de nuestro gremio con la embajadora Powers, nuestra estrecha vinculación con el gobierno del presidente Barack Obama se consolidó significativamente, al priorizarse los asuntos de la agenda bilateral de nuestros países, hasta culminar --de forma espectacular-- con el fin del waiver de la propiedad que por más de 20 años y en 4 gobiernos en Nicaragua, llegara a su fin.

En AmCham --con los 4 presidentes que le tocó a la embajadora Powers relacionarse--,  el doctor Yalí Molina, el ingeniero Diego Vargas, el licenciado Alfredo Artiles y quien escribe, que independientemente de quien dirija AmCham, siempre enarbolamos los valores que nos identifican y en que coincidimos todos. Y siempre compartimos la preocupación por fortalecer la democracia, la economía y la libertad y que la mayoría de nuestro pueblo pueda avanzar en la lucha contra la pobreza.

En AmCham creemos que solo con inversión, con nuevos empleos, con estabilidad social, con respeto a las reglas del juego, con seguridad jurídica y con un Estado de Derecho, podremos alcanzar el desarrollo económico con la amplitud que necesitamos, especialmente por los menos favorecidos de nuestro país. Porque no se trata solo de crecer sino de que el crecimiento le llegue a los más pobres del país.

Como dijo la embajadora Powers, en mayo del 2012, en su primer discurso en AmCham: “El pueblo de Nicaragua merece eso y más. Esa responsabilidad no descansa únicamente en los hombros del gobierno; la creación y preservación de las instituciones democráticas es responsabilidad de todos los ciudadanos".  Y agregó: “Además del crecimiento económico, un país debe siempre luchar para fortalecer la democracia, la transparencia y la seguridad ciudadana.  El desarrollo de un país está cimentado en el fortalecimiento de sus instituciones democráticas. Del mismo modo que unos cimientos débiles ponen en peligro la estabilidad de una construcción, unas instituciones democráticas poco desarrolladas desaceleran e inhiben el progreso y el crecimiento de una nación.  Es solo mediante una amplia participación que las instituciones democráticas pueden alcanzar su pleno desarrollo”.

Es por ello que en AmCham siempre hablamos de institucionalidad, porque no puede haber crecimiento económico sostenible y duradero, sin una democracia plena en un Estado de Derecho que satisfaga a los actores políticos independientemente del gobierno de turno.  No podemos poner la carreta al frente de los bueyes. Podemos crecer económicamente por un tiempo, pero si nuestros cimientos no son fuertes, ese crecimiento rápidamente cesará, pues no tiene bases firmes.

Por otro lado podemos tomar lo que hemos avanzado y exponenciarlo aún más, si logramos que ese crecimiento se mantenga a la par de un ejercicio democrático sólido.  Y esto es especialmente importante hoy en día, que estamos prontos a iniciar un proceso electoral el próximo año, y para el cual necesitamos que se desarrolle en un clima de confianza.  “Cuentas claras mantienen amistades”, lo más importante es que quienes participen en ese proceso electoral sientan que es justo y que se maneje apropiadamente, gane quien gane.  No podemos tener dudas de los resultados, del proceso y de la voluntad popular.  

En todos esos valores coincidimos con la embajadora Powers y en honor a esa comunión de ideas le decimos: Hasta pronto embajadora y amiga.

* Presidente de AmCham.

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