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El medio de la televisión pasa por el filtro de los juicios de valores que la sociedad le señala. Casi hay muy pocas opiniones favorables que le otorgan. Lo que no se puede negar es que hoy se tiene que tomar en consideración para los procesos de aprendizaje. El consumo de los nuevos medios de comunicación, y en especial la televisión, es una realidad inquietante, no solo por la cantidad de tiempo que a diario se le dedica en todos los sectores sociales, sino también porque es en qué lo convierte la gente: el referente principal de lo que pasa en todas partes.

Hoy día, prácticamente todo ha de pasar por el crisol de la televisión si se quiere tener éxito social, prestigio y un balance económico. En este sentido, la televisión pasa a tener doble propiedad: de objeto de consumo y medios para otros consumos. Es ahí la necesidad y la demanda, cada vez más, de la formación de los ciudadanos, para que sepan comprenderlo como usuarios y consumidores. Por eso urge buscar otras miradas desde la educación formal, y ver la televisión como uno de los aliados principales en los procesos de aprendizaje.

La televisión ofrece múltiples posibilidades educativas. La principal en este momento es ser un auxiliar didáctico para facilitar los aprendizajes con mayores gustos, interesantes, atractivos y con mayor apropiación y asimilación de lo que se observa.

Para Ferres, “ la televisión, se ha convertido en el fenómeno cultural más impresionante de la historia de la humanidad, es la práctica para la que menos se prepara a los ciudadanos…”. Definitivamente que no hay una forma de carácter didáctica, pedagógica  para ver televisión.

Por supuesto que esto es una debilidad para poder comprender e interpretar lo que pasa por la pantalla, el qué, el cómo y el porqué de lo que aparece. Ese es el vacío y con esta debilidad existente seguiremos satanizando o endiosando a este medio, y que no lo miraremos como una herramienta para sacarle provecho, ni que la ciudadanía lo utilice no solo como un espectáculo, sino como un recurso para aprender, entender, comprender, informarse y producir nuevas ideas a partir de lo que han visto.

Gran parte de la percepción de la realidad que hoy cualquier ciudadano realiza está mediatizada en buena medida por los medios de comunicación, y la televisión es el más incidente, no solo porque transmiten y reflejan la realidad, también porque la crean y la recrean. Es por eso que se necesita ir alfabetizando a la población, de ir haciéndole conciencia de la necesidad de aprender a leer los medios, especialmente los audiovisuales, porque los lenguajes utilizados son otros y --como son diferentes-- se deben de leer de otra manera.

Además, la época de cambio que vivimos exige mayor formación en el conocimiento de la ciencia y de la técnica para entender mejor cada pieza audiovisual que miramos.

El cambio que la sociedad está sometida a lo que se denomina revolución digital. Es de manera imperativa crear nuevos modelos de aprendizaje, para poder comprender los nuevos lenguajes y códigos para el tratamiento y difusión de la información y todo el contenido programático que se genera y se transmite por la pantalla chica.

En un mundo donde lo simbólico cada día es dominante ¿a quién le corresponde ir incorporando estos aprendizajes? El reto está planteado.

*Consultor y catedrático universitario.

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